Justicia
Justicia, una palabra fácil de decir pero difícil de aplicar. Es mejor robarse millones de pesos o dólares que un pollo en un mercado. No he visto justicia más relajada, ineficaz e inservible que la nuestra. Adolecemos de una verdadera puesta en práctica de un Poder Judicial serio.
Cuando usted lee un periódico o abre una página informativa en internet, lee la cantidad de casos altisonantes y de corrupción pendientes de solución donde los juicios son aplazados constantemente, pospuestas las vistas públicas para tres días siguientes al día pautado, y quizás meses más tarde, se observa además, como los presuntos acusados son fotografiados y entrevistados de una manera tan descarada, mostrando al país una conducta apabullantemente relajada, y ni hablar de los jueces que con mano alegre, dictan orden de libertad a peligrosas piezas de casos altamente nocivos para el país, y luego de presenciar todo esto uno atina a preguntarse, qué clase de justicia tenemos?
El asunto no es sólo cuestión de presupuesto en los distintos tribunales de la ciudad de Santo Domingo, como dijo recientemente, el flamante presidente de la Suprema Corta de Justicia, Jorge Subero Isa. Por supuesto, que es una vergüenza que se esté impartiendo justicia desde un furgón, y es necesario garantizar las condiciones mínimas para un óptimo trabajo, pero la situación va más allá. Esta situación es vergonzosa pero en lo que más vergüenza ajena siento, es la cantidad de casos corruptos, de lavado, narcotráfico y asesinatos, en que pasan los días, meses y años y todavía están pendientes de Justicia. Lo que me llena de vergüenza como dominicana, son las cantidades jueces inútiles que tenemos, la compra y venta de justicia y de penas carcelarias de risa.
Un Poder Judicial, que funciona dependiendo de quién sea el demandante y el acusado. Si son de apellidos o no. Puro tráfico de influencia. Nadie cree en la justicia dominicana, salvo contadas excepciones. ¿Qué le has pasado a los políticos corruptos de este país, en el que todos saben que han cometido actos dolosos de corrupción y continua paseando a sus anchas en nuestra sociedad? Numerosos casos que duermen el sueño eterno en los archivos judiciales.
En ese tenor de la justicia, ¿cuándo se reformará el Código del Menor?. No entiendo lo que esperan los que trabajan en el Poder Judicial del país. Urge reformar, cambiar, reescribir este código, para que los menores implicados en actos de violencia no queden impunes, en una sociedad hastiada de tanta delincuencia a cada hora.
En la reforma al Código del Menor deberían ya estar trabajando todos los implicados en el proceso de cambio, no es necesario perder más tiempo debatiendo ideas absurdas a la espera de que suceda otro caso lamentable en el país.