Brenden Baker tiene 13 años y padece una rara enfermedad llamada el síndrome de Desbuquois, que ha frenado su desarrollo.
Mide 68 centímetros y apenas pesa 10 kilos. Vive permanentemente conectado a una botella de oxígeno que permite a sus cansados pulmones respirar.
A pesar de tener muchas cosas en contra, Brendan tiene una iniciativa que ha colmado de regalos a todos los niños del hospital infantil de Abilene (Texas, Estados Unidos).