Santo Domingo.-Este fin de semana fueron evaluadas más de 120 personas con problemas de labio leporino o paladar hendido, por un equipo multi-disciplinario de la fundación Operación Sonrisa.
Muchos niños, de diferentes edades, tienen en común una gran fisura en los labios y todos manifiestan lo mal que se sienten con esa malformación en el rostro.
Esto sin contar los trabajos que pasan para ingerir alimento y hablar correctamente para que el otro les entienda.
Sin embargo, están confiados en que después de la cirugía les cambiará la vida, ya que no los verán como algo raro un fenómeno de la naturaleza.
Desde hoy y hasta el día 13, un equipo de facultativos de la salud, tanto locales como internacionales, realizarán cirugía en el hospital Central de las Fuerzas Armadas.
Testimonio
El cirujano plástico William Magge, mejor conocido como Bill, narró que para 1982 fue invitado junto con su esposa, que es enfermera, por una Misión de Texas, en los Estados Unidos, hacia las Filipinas a operar de labio leporino y lo que encontró allí hizo que su vida cambiara.
Señaló que en ese entonces evaluaron 200 niños, pero solo pudieron operar a 40 y el restante quedaría a la suerte, porque él sabía que de ese grupo nadie volvería a esa nación.
Magge cuenta que durante su estadía en las Filipinas se le acercó una señora con un cesto y dentro de el había una bebé de ocho meses que tenía una gran fisura en su rostro. La madre le obsequió unas bananas por el simple hecho de haberle evaluado a su pequeña, aunque en ese momento no pudieron operarla.
Llorando, los dos juntos, lo único que le pude decir en ese momento fue, talvez el año que viene, aunque sabía que no volvería. Cuando retorné a los Estados Unidos busqué amigos, médicos y volvimos el año siguiente y operamos cien niños más, dijo emocionado el médico.
Y de esta forma empezaron a conseguir más voluntarios y ayuda. Luego fueron a Nigeria y Kenia, hasta que hoy día están en 60 países a nivel mundial.
De esta forma nació Operación Sonrisa, fundación que cuenta con cinco mil voluntarios, y realizan 150 viajes de misiones anualmente, explicó el galeno, quien visita por segunda vez República Dominicana. Anualmente se operan unos dos mil niños y realizan un chequeo a más de tres millones de infantes.
Magge dijo que para América Latina y la región del Caribe la posibilidad de que nazca un niño con labio leporino es de uno en cinco mil. Señaló que el problema es que existe un rezago en la cantidad de pacientes que deben ser vistos.
Desconocimiento
Resaltó que para esta área hay muchos buenos especialistas que se ocupan del tema pero se concentran en las grandes ciudades. Muchas veces por el nivel de educación la gente que está en los campos o zonas rurales desconoce a donde acudir, agregó.