Ir un poco más despacio

Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.
Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.

No todas las semanas son iguales, unas son parte de la rutina y otras llegan como una pausa que nos invita a mirarnos diferente, a detenernos o ir un poco más despacio.

Aunque el calendario trae consigo unos días santos o, como muchos lo toman, de asueto, no son una mera imposición… creo que son, más bien, una oportunidad en medio del ruido, de tomar un respiro en esta carrera loca que llamamos vida.

La Semana Santa es una de esas semanas que nos regalan para detenernos y respirar, pero en medio de esa invitación al recogimiento, la realidad nos muestra otra escena: carreteras llenas, agendas sociales activas, escapadas planificadas y una especie de urgencia por ‘desconectar’ que, muchas veces, termina siendo solo un cambio de escenario y ninguna desconexión.

No es un secreto: convivimos entre quienes viven la Pascua desde la fe y quienes la asumen como un descanso más o un momento para la diversión. Y en esa mezcla, muy nuestra, no hay necesariamente un conflicto, sino una oportunidad de mirar más profundo.

Más allá de la tradición religiosa o del feriado, la Semana Santa plantea una pregunta necesaria que pocos la formulan y mucho menos responden: ¿por qué y de qué necesitamos hacer silencio hoy?
Hoy todo compite por nuestra atención, lo rápido se ha vuelto norma, la opinión a la ligera se impone sobre la reflexión, y la prisa, disfrazada de productividad o entretenimiento, nos roba espacios esenciales… y es aquí donde hablar de recogimiento puede sonar ajeno, incluso anticuado, pero quizás nunca tan urgente.

En mi infancia siempre escuché la palabra ‘recogimiento’ cuando se hablaba de Semana Santa. Confieso que adoraba la tranquilidad en casa, la programación de la televisión, sin tanto internet y Netflix, y la comida de esos días.

Aprendí que recogerse no es aislarse, sino disfrutar el aire en esa pausa necesaria. Valoro, en esencia, esos días para volver a lo que soy cuando el ruido baja, a lo que importa cuando dejo de reaccionar a todos los estímulos, y a esa parte mía que no necesita validación constante para saber que está en el camino correcto.

Nuestras elecciones
Creo que estos días llevan consigo una invitación, quizás la más honesta de todas: “A no pasar por la semana en automático”.

Si decides descansar, que sea descanso real, no solo evasión.
Si eliges compartir, que haya presencia, no solo compañía.
Si optas por la fe, que sea conexión, no solo costumbre.
Porque al final, más que lo que hagamos, importa desde dónde lo hacemos.
Hoy todo se consume rápido, incluyendo los momentos, por lo que detenerse es casi un acto de rebeldía. Y, tal vez, esa sea la esencia más vigente de esta semana: recordarnos que hay cosas que no necesitan ruido para tener sentido.