Santo Domingo.- Los controles de seguridad, similares a los de un aeropuerto, deben ser superados constantemente por miles de atletas y deportistas alojados en los 1.200 apartamentos de la villa de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo, donde los deportistas pueden disfrutar de ir a la barbería o al cine, entre otras actividades.
Máquinas de rayos X, detectores de metales manuales, vigilancia discreta y amabilidad determinan el dinamismo diario de un amplio complejo que incluye gimnasio, barbería y salón de belleza, cafeterías y un enorme comedor de 10.300 metros cuadrados, con capacidad para alimentar a 2.300 personas al mismo tiempo.
Los medios de comunicación que recorrieron la villa el pasado sábado recibieron una auténtica bienvenida “calurosa”, con temperaturas de 33 grados Celsius y sensación térmica de 41 grados registradas en el barrio de Nuevo Jerusalén, en el municipio de Santo Domingo Este, contiguo a la capital dominicana.
Un sector que dentro de poco mejorará la calidad de vida de sus habitantes con el asfalto que cubrirá sus polvorientas calles, mientras que atletas mexicanos de gimnasia artística aseguran estar muy a gusto con las instalaciones y el equipamiento de la villa.
Ambos miraban las estanterías de un supermercado que funciona en el complejo, que también cuenta con área de juegos, policlínica, cine y servicios de lavandería para los alrededor de 5.800 deportistas alojados.
Los competidores son transportados hacia sus lugares de entrenamiento en autobuses del Ministerio de Education dominicano, aprovechando que aún no comienza el año escolar y facilitando así la movilidad masiva.
Aunque las altas temperaturas son incontrolables, el presidente de la Federación Venezolana de Boliche destacó que el desarrollo de los eventos va bastante bien a pesar de pequeños atascos lógicos por la gran cantidad de personas.
La alcaldesa de Santo Domingo y miembro del Comité Organizador, Carolina Mejía, afirmó que los reportes diarios indican que la alimentación es muy rica y variada y que los demás aspectos funcionan según lo planificado.
Finalmente, las edificaciones se despiden con el colorido de las banderas de los 37 países y territorios participantes, mientras los balcones sirven para secar la indumentaria deportiva bajo el inclemente sol caribeño.
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