Incongruencias

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Recientemente, el Presidente Fernández, como es costumbre en él, estuvo en la pasada Asamblea General de la ONU, en Nueva York, sin escatimar esfuerzos, recursos ni dinero. ¡Por cierto, el dinero del pueblo dominicano!

Dentro de su discurso, emitió una serie de afirmaciones que han calado hondo en la sociedad dominicana, como es: Que el país no podrá cumplir los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”. Atribuyéndole la culpa de tan duro pronóstico a la situación económica y los problemas que viene arrastrando nuestro país de índole administrativo, corrupción y de una economía que se vino abajo en el año 2003.

No obstante a esto, en otra visita de Estado anterior a ésta, pero en Pedernales, Fernández admitió con su cara muy fresca que “el país atraviesa una difícil situación económica”, mientras sus flamantes ministros y comitiva llegaron en once helicópteros alquilados y pagados con los impuestos de los dominicanos. Fernández guarda silencio como siempre.

A sabiendas de que la situación económica del país es complicada, difícil y delicada, desde hace muchos años, no entiendo la necesidad de enunciar estos gritos al cielo y no predicar con el ejemplo.

Para nadie es un secreto, que esos cónclaves como el recientemente realizado por la ONU sólo sirven para malgastar miles de dólares y euros con el alegato de la cacareada “lucha contra la pobreza”. Discursos épicos mientras un gran por ciento de la población mundial muere cada minuto, cada hora de hambre, sed y enfermedades.

El Presidente Fernández pudo haber prescindido de su asistencia en la ONU, aunque sea por una vez, y concentrarse más en los problemas del patio.

Pudo haber destinado esos miles de pesos y dólares que están gastando él y su comitiva en viajes, hoteles y restaurantes e inyectarlos a un sector de nuestro país que clama por ayuda, como es la salud pública dominicana.

El Presidente debe de entender que el desarrollo de un país no sólo son metros, elevados y carreteras, sino también que los dominicanos tengamos las necesidades básicas cubiertas.

Es de cobardes echarle la culpa a que esta media isla no cumplirá los “objetivos del milenio” por la crisis económica y la corrupción a la pasado administración, y con esto, no defiendo, en absoluto a los grandes autores de la debacle económica del año 2003.

Pero, Presidente Fernández, han pasado varios años, usted tiene la vía de regular la situación de desfase económica, límite el gasto público en nóminas y ministerios, dele la espalda a la corrupción gubernamental, denuncie a los ministros que caigan en excesos como los hay actualmente, no se confabule con ellos, póngale un stop a los préstamos con entidades financieras, mire bien sus contratos con el FMI y el BID y practique con el ejemplo.

Da pena, Presidente Fernández, que con su silencio, su parsimonia y su falta de autoridad y voluntad política a sabiendas de todo lo que está ocurriendo los problemas continúen por el mismo derrotero sin vislumbrase soluciones.

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