Honduras: zelayistas marchan sobre Tegucigalpa para reforzar resistencia
TEGUCIGALPA, Honduras.– Pedro Rodríguez y su hija Alba Luz caminaban este domingo hacia la capital hondureña, por la carretera procedente de Olancho (este), entre un centenar de simpatizantes del depuesto presidente Manuel Zelaya, para reforzar las manifestaciones contra el golpe de Estado.
"Estamos aquí por el beneficio de la tierra que el presidente Manuel Zelaya nos estaba dando", expresó Alba Luz a la AFP. "Está en trámite la titulación de 260 manzanas de tierra", le interrumpió su padre.
Padre e hija se sumaron a la marcha que salió el miércoles desde Catacamas, 200 km al este de la capital, a la altura de la ciudad de Guaimaca y este domingo se encontraban en Río Hondo, ya a 30 km a de la capital.
El Frente Nacional de Resistencia Popular contra el Golpe de Estado que lucha –mediante tomas de carreteras y edificios y otras manifestaciones públicas– por la restitución de Zelaya en el poder, convocó a las marchas que salieron el miércoles desde la mayoría de los 18 departamentos de Honduras.
Los caminantes, que van por la orilla de las carreteras para no obstruir el tránsito, se concentrarán en Tegucigalpa y en San Pedro Sula, los dos principales centros urbanos, para reforzar la lucha que ya libran miembros del Frente, desde el 28 de junio, cuando Zelaya fue expulsado por los militares.
De casas de gente muy pobre, salen adultos y niños a darles comida y agua, en franco apoyo a los caminantes que llevan al frente la bandera de Honduras, azul y blanco con las cinco estrellas.
"No tanto es que queremos que regrese Mel (Manuel Zelaya) sino que el restablecimiento del orden constitucional", expresó en la caminata el profesor Benigno Arteaga. Los maestros como Arteaga y los campesinos como Pedro y Alba Luz, así como los sindicalistas, indígenas y otras agrupaciones de izquierda integran el Frente de Resistencia contra el Golpe.
Los maestros estuvieron en constantes paros en el gobierno de Zelaya, que empezó el 27 de enero del 2006 y que finalizaba en la misma fecha del 2010, pero luego del golpe han salido a las calles por el restablecimiento del orden constitucional.
Los campesinos, por su lado, fueron favorecidos por varios programas de tierra y financiamiento por el gobernante. "Los sectores oligarcas no pudieron aguantar que el presidente subiera el salario mínimo, de 3.200 a 5.500 lempiras (de 168 a 289 dólares) a y que hiciera otros proyectos por los más pobres", se quejó en la caminata hablando con AFP el ex presidente del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras (Copemh), Adalid Romero.
"Ojalá que el Plan Arias no sea una estrategia para que se quede Roberto Micheletti", que asumió el poder tras el derrocamiento de Zelaya, agregó el educador de docencia media.
El gobierno de facto dejó en situación precaria las gestiones para una normalización del país al anunciar este domingo que se negaba a recibir la misión de la OEA si la encabezaba el secretario general de la organización, José Miguel Insulza, en quien Tegucigalpa dice no confiar.