Hombre y mujer, contraste II

Raphy D’Oleo
Raphy D'Oleo, empresario artístico

Los contrastes entre hombres y mujeres vienen marcados por diferencias anatómicas y mentales. Las primeras son obvias, las segundas son derivaciones conductuales o emocionales.

El hombre se enfoca en competir, desafiar y obtener resultados inmediatos. Esta característica de inmediatez le permite enamorarse más rápido, mientras que, a ella, más veces. Después del sexo ella quiere hablar, mientras que él quiere dormir. La mujer es feliz sirviendo a los demás, el hombre sirviéndose a sí mismo. Por eso la mujer perdona, pero ni olvida ni transige, mientras que el hombre, ni perdona, ni olvida, pero si sucumbe y chantajea.

El dolor es para la mujer una enseñanza, el precio de obtener lo que quiere. Para el hombre es un sacrificio, el pago por conseguir lo que desea. La fémina tiene un concepto más elevado de la moral y las buenas costumbres; el hombre tiene la costumbre de elevar su beneficio personal por encima del concepto moral.

Nuestros abuelos tienen una visión holística de estas divergencias genéricas. Para la abuela, la mujer debe ser todo ternura y amor, madre de sus hijos y abnegada consentidora de los nietos, para el abuelo, machista hasta el tuétano, el hombre se describe así mismo con esta frase: Los hijos de mis hijas, mis nietos son, los de mis hijos, no sé de quién son.

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Raphy D´Oleo