Hay que saber cambiar

Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.
Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.

El viernes pasado, El Nacional imprimió su última edición en papel y en su portada dejó una frase que, más que anunciar una decisión empresarial, marca el cierre de una época: “Apagamos las rotativas y encendemos las pantallas”… confieso que esa portada me produjo mucha nostalgia.

Nostalgia porque pertenezco a una generación que aprendió a amar el oficio entre páginas impresas, el olor del papel y la emoción de ver publicado un trabajo y conservarlo entre las manos… historia que muchos compartimos; pero también sentí esperanza, porque detrás de esa decisión hay algo que pocas veces se reconoce: el valor de aceptar que llegó una nueva etapa.

A finales de los años 90 ocupé mi primera posición editorial en El Nacional, antes de que desapareciera el periódico El Siglo (donde realizaba reporterismo social y de estilo de vida), para asumir la coordinación de ‘Para Ti’, la revista femenina dominical del vespertino, casi cuatro años de crecimiento profesional y grandes aprendizajes… como para muchos periodistas, El Nacional fue una escuela.

‘Para Ti’ desapareció junto a muchos otros proyectos editoriales en la crisis político económica de 2003… en ese momento también sentimos que algo importante se perdía.

Por eso entiendo la tristeza que muchos expresan al recibir la noticia. He leído reacciones que afirman que la salida del papel representa una derrota y que no debemos romantizar el paso de lo impreso a lo digital. Y es cierto: nadie debería celebrar que un periódico con casi seis décadas de historia deje de circular en papel porque este material tiene un valor histórico, cultural y emocional que ninguna pantalla reemplazará, pero también creo que existe otra manera de mirar esta decisión.

Seguir adelante
Me pregunto qué habría sido peor: ¿silenciar la ‘voz de todos’ para siempre o encontrar una nueva forma de seguir haciendo periodismo?

Creo que cambiar no siempre significa rendirse, a veces significa negarse a desaparecer.
No es la primera vez que ocurre, periódicos históricos como The Independent, en el Reino Unido, o The Seattle Post-Intelligencer, en Estados Unidos, dejaron atrás sus ediciones impresas para concentrarse en el entorno digital. Ninguno tomó esa decisión porque dejara de creer en el periodismo, lo hicieron porque entendieron que estaba cambiando la manera en que las personas consumen información y que preservar el propósito exigía transformarse.

La historia nos demuestra que las organizaciones que sobreviven no siempre son las más grandes o fuertes, son las que tienen la capacidad de entender cuándo una etapa termina y cuándo es momento de comenzar otra.

Evolucionar no significa olvidar el camino recorrido, sino honrarlo con nuevas maneras de avanzar. Lo verdaderamente importante es el propósito que, cuando es auténtico, siempre encuentra una nueva forma de seguir adelante.