¿Hasta qué punto las redes sociales están modificando la manera en que los jóvenes construyen su identidad?

  • Lo que cambió no es que los jóvenes se hayan vuelto más vacíos es que ahora existe una infraestructura capaz de volver viral cualquier cosa en horas.

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Santo Domingo.- Algunas tendencias carentes de significado profundo logran convertirse en fenómenos masivos entre adolescentes y jóvenes. Sin embargo, es preciso cuestionarse hasta qué punto modifican la forma en que estos construyen su identidad.

El psicólogo clínico Dioscoride Paulino advirtió que la necesidad de construirse con los demás no es nueva, lo que cambió fue el mecanismo de retroalimentación. Precisó que, según Goffman, toda interacción social tiene algo de actuación frente a un público, pero en las redes ese público nunca se va a casa.

¿Hasta qué punto las redes sociales están modificando la manera en que los jóvenes construyen su identidad?
Dioscoride Paulino, psicólogo clínico.

Contrario a las posturas convencionales que atribuyen males al entorno digital, Paulino enfocó su postura en el uso correcto de las redes sociales, apelando al fortalecimiento de la capacidad crítica.

"Las redes son una herramienta y no le vamos a devolver a la inmensa mayoría de los adolescentes un mundo sin ellas, porque ya tienen acceso y esa discusión ya la perdimos. El foco no debería estar en si las eliminamos, sino en entrenarlos para usarlas con criterio, en fortalecer su capacidad de ser críticos y autocríticos con lo que consumen", aseveró.

¿Podría la rápida propagación de estas conductas interpretarse como una señal de "descomposición social"?

La respuesta es que no. El versado en salud mental consideró que "descomposición social" es un juicio moral disfrazado de diagnóstico clínico, no hay evidencia detrás.

"Cada generación adulta mira los rituales de la que sigue y concluye que algo se cae a pedazos. El planking de 2011 o el streaking de los setenta eran igual de "sin sentido" en su momento, hoy son anécdotas de cultura pop", enfatizó.

Lo que cambió no es que los jóvenes se hayan vuelto más vacíos, afirma, es que ahora existe una infraestructura capaz de volver viral cualquier cosa en horas.

Aseguró que confundir velocidad de propagación con deterioro moral es un error común y prefiere no reforzarlo.

Entonces, ¿qué merece atención real?

Desde su perspectiva, lo que merece atención real no es que la generación se esté "descomponiendo", sino que está ensayando, en vivo, qué significa construir un valor propio dentro de un sistema que lo cuantifica todo el tiempo.

"Eso no es colapso, es un experimento social del que aún no sabemos el resultado. Parte de lo delicado de que ese experimento sea público es justamente eso, que es público", indicó.

Que sea público influye. Las consecuencias sobre cómo los demás pueden percibir a estos jóvenes pueden ser mayores que en otras épocas, cuando estas búsquedas de identidad se vivían de forma más íntima.

"Un traspié que antes quedaba entre un grupo pequeño de amigos, hoy puede volverse el material con el que un desconocido decide qué clase de persona eres, y eso pesa distinto sobre alguien que todavía se está formando", comentó.

Ante este panorama, Paulino explicó que la psicología tiene algo que aportar, no con la finalidad de alarmar, sino para contribuir a que la generación distinga entre el "aura" que se actúa para otros y la identidad que se obtiene, incluso, sin público mirando.

¿Necesidad de encajar?

Muchos jóvenes incurren en estas prácticas virales para sentirse parte de un grupo que satisfaga las necesidades de reconocimiento y aprobación, que tampoco es signo de fragilidad.

¿Hasta qué punto las redes sociales están modificando la manera en que los jóvenes construyen su identidad?

La necesidad de encajar de esta generación se posiciona en el ojo del huracán, pero, en vez de centrarse en "encajar", el psicólogo clínico invita a la reflexión a través de la siguiente interrogante:

"¿Valdría la pena preguntarnos qué estamos generando como sociedad para que sigan necesitando códigos de diferenciación cada vez más lejanos de lo que un adulto entiende?"

Los códigos de diferenciación hacen referencia aquellas formas de distinguirse, referencias o maneras de expresarse que resultan cada vez menos familiares o comprensibles para las generaciones adultas.

El contexto social es claro: estas tendencias generan ruido en una generación tradicional que no acostumbra visualizar movimientos y gesticulaciones para ganar popularidad o presencia ante los demás, inclusive el entorno digital.

"Cuanto menos entendemos su lenguaje, más marcado queda un territorio que es solo de ellos. Sospecho que eso no es casualidad", aseguró el profesional de la salud mental.

Lo masivo de estas tendencias radica en su visibilidad. Para estos jóvenes, afirma, imitarlas no es tarea difícil: la adoptan porque no exige nada, no pide creer en algo ni saber algo previo.

Sobre el autor

Keysa Leger San Pablo

Keysa Leger Periodista