Santo Domingo.- Farmear aura es una tendencia que ha ganado terreno en el entorno digital, donde jóvenes se montan en la ola por las risas, atención y aprobación que genera la viralidad.
El psicólogo clínico, Dioscoride Paulino, explicó que el joven reproduce el gesto por lo que permite obtener sin pedirle permiso a nadie y sin necesitar mérito o talento reconocido por un adulto, contrario a lo que las generaciones anteriores entendían por mérito y, paradójicamente, lo que la hace atractiva.
Sin embargo, advirtió sobre las señales de alerta que van más allá de una moda adolescente e incurren en patrones que ameritan revisión profesional, no por el gesto en sí, sino por lo que ese gesto está sosteniendo.
"Grabarse con una pose no es síntoma de nada por sí solo, están en la rigidez y la función que cumple: se vuelve compulsivo pese a consecuencias reales, el ánimo depende mecánicamente de cuántas vistas llegaron, aparece ansiedad o retraimiento cuando no llega la aprobación esperada o esta búsqueda reemplaza, en vez de complementar, otras formas de vínculo", enfatizó.

Para explicar precisamente lo que ocurre en las batallas de aura, el versado el psicología explicó cómo el miedo puede actuar como guardián de la vulnerabilidad, especialmente en los casos en que las personas no se muestran tal cual son por el temor a ser lastimados.

A su juicio, parte de lo que se ve en estas batallas de "aura", esas miradas fijas, esas poses de seguridad absoluta, podría ser lo mismo pero al revés: una actuación de invulnerabilidad tan exagerada que termina siendo blindaje.
"Cuanto más aura proyectas, menos expuesto queda lo que en verdad sientes", consideró.
Buscar aprobación no es un signo de fragilidad
Muchos jóvenes incurren en estas prácticas virales para sentirse parte de un grupo que satisfaga las necesidades de reconocimiento y aprobación.
El profesional de la psicología advirtió que se trata de necesidades reales, no de caprichos de esta generación, por lo que la búsqueda de aprobación tampoco constituye un signo de fragilidad.
"Está documentada no solo desde el apego, también desde la teoría de la autodeterminación, que plantea que sentirnos competentes y conectados con otros es tan necesario como dormir bien. Incluso Maslow, que hoy se usa más como marco intuitivo que como teoría con evidencia sólida, ya ubicaba la pertenencia como necesidad básica, no como lujo emocional", aseveró.
Entonces, ¿cuándo sí constituye una problemática?

A pesar de que la búsqueda de aprobación no implica fragilidad, Paulino advirtió que puede volverse un problema en función de cómo se organice esa "búsqueda".
Es decir, cuando el valor que una persona se da a sí misma depende, casi por completo, de algo externo y variable, como la reacción del público a un video, cualquier fluctuación deja de sentirse como decepción y empieza a sentirse como amenaza a quién soy.
A lo descrito anteriormente, el psicólogo denominó autoestima de contingencia, concepto usado, afirma, constantemente en consulta.
Reforzamientos positivos
Las tendencias virales generan interacciones que fungen como resorte y motivación para que estos jóvenes las continúen replicando, sin que medie ninguna reflexión sobre el origen o el significado.
Desde la mirada conductista, aseguró el psicólogo clínico, este comportamiento recibe el nombre de reforzamiento positivo, donde cada risa, comentario o "me gusta" es un reforzador que aumenta la probabilidad de que el gesto se repita.

"Coincide, además, con lo que muestra la neurociencia: cuando llega el "me gusta", se activan literalmente los mismos circuitos de recompensa que con la comida o el dinero. No es opinión mía, es un hallazgo bastante replicado, y explica por qué en la adolescencia la aprobación de los pares pesa distinto que en la adultez", precisó.
Una particularidad de este tipo de tendencias y que la hace tan difícil de soltar es que no llegan de forma predecible: unas veces generan enganche, otras no.
El especialista en salud mental indicó que, en condicionamiento operante, este patrón intermitente produce conductas más resistentes a desaparecer, similar al mismo principio detrás de una máquina tragamonedas.
leídas