Gonzalo: Un no ha lugar
En la teoría del Derecho Penal, un no ha lugar, implica desde el punto de vista procesal penal, insuficiencias de pruebas para justificar una imputación en contra de un procesado; muchas veces se critico la forma y el fondo de como el PEPCA de manera alegre y populista, presentaron presupuestos que luego el juzgador los consideró totalmente insuficientes para acreditar un supuesto delito de corrupción administrativa.
Este no ha lugar, deja mal parado a la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa; un órgano que por su función debe de cuidar y proteger sus procesos por la magnitud de importancia y trascendencia de los casos que se envuelven en ese órgano persecutor.
La incoherencia y el mal manejo de sus investigaciones ha dado como resultado la desconfianza de una gran parte de la sociedad; seria importante tomar en consideración que la sociedad dominicana es pequeña, donde cualquiera es familia o allegado; en principio cuando se tilda de corrupto a una persona o a varias de ellas, la sociedad queda impactada y muchas veces sorprendida de que un amigo serio, honrado y trabajador se encuentre en una posición vergonzosa ante la sociedad.
El no ha lugar, no representa la mínima reparación de los daños ocasionados a estas personas, cabe señalar que en estos procesos quedan afectadas las familias en su totalidad, la moral y la integridad de todos incluyendo los familiares y la destrucción económica como consecuencia de las medidas de decomiso, embargo de cuentas, propiedades y dinero en banco; pudieran devolverse la mayoría de las cosas materiales confiscadas, pero de nada vale como resarcir el daño moral.
A penas hace varias semanas, que un miembro de este órgano fue procesado y se encuentra bajo las rejas por extorción; lo que demuestra a simple vista que las cosas no están del todo bien en el seno de este órgano persecutor, el cual a partir de la decisión del no ha lugar sale a los medios a anunciar que interpondrán un recurso de apelación frente a esta decisión.
Para sorpresa de algunos y alegría de muchos esta decisión en vez de empañar las imágenes de estos señores que fueron expulsados del proceso por no haber evidencia alguna que lo mantenga en el expediente; generará un Boomerang a favor de estas personas que se convertirán en mártires. Indudablemente, quien también reirá y aplaudirá dicha decisión será la militancia del PLD, la cual, con este fallo, y con lo que se ha visto a través de estos últimos años en vez de destruirlos como partido está solidificando el mismo.
Que apelen o no dicha decisión no habrá ningún resultado que detenga los efectos ya latentes en la sociedad dominicana, la propia constitución dominicana en sus artículos 23 y 24 señalan que la única forma de perder los derechos civiles y políticos es a través de una sentencia con la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, cuestión que al día de hoy resulta difícil para el PEPCA por no decir imposible; como bien señaló la Magistrada Altagracia Ramírez, en su fallo, no existía una relación fáctica que pudiera dar lugar a llevar a estas personas a un juicio de fondo.
Si el objetivo era perseguir penalmente a un candidato con trayectoria presidencial, es un grave error, ayer y hoy, en razón de dos puntos que no le favorecen, el primero: de que todo ciudadano goza de la presunción del principio de inocencia la cual termina con una sentencia con la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada y segundo: en cuanto a lo político en vez de hacer daño resulta mas que favorable por no decir un éxito.
La política proselitista desde hace años y el siglo pasado ha sido coherente cuando se trata de cuestiones como lo planteado anteriormente; todos los políticos que han sido perseguido hoy son presidente del país donde fueron perseguido por supuestos hechos penales, como es el caso del hoy presidente Donald Trump, Luiz Inácio Lula da Silva presidente actual de Brasil, y cabe recordar la historia de Hugo Chávez, Fidel Castro y Nelson Mandela.
En conclusión, como bien señalo en su momento la honorable embajadora de los Estados Unidos Leah F. Campos, al criticar el accionar de utilizar la justicia, para destruir el sistema democrático de un país, partido político o candidato en especial, es una maniobra incorrecta y desproporcionada que no ha resultado en ningún país; lo que en principio pudo convertirse en la destrucción de un partido, como es el caso del PLD frente a todos estos procesos llevados a cabo en contra de sus funcionarios, hoy se convierte en una punta de lanza para resurgir como el ave fenix.
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