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Golpes terribles

El poder político y económico, en especial en países como este, genera “amistades” y “solidaridades” nunca antes soñadas, porque casi en su totalidad son ficticias, circunstanciales y artificiales.

Sin embargo, son muchos los personajes y funcionarios que llegan a creerse “líderes” por la gran cantidad de gente que los “sigue”, y se olvidan de que ese seguimiento de “amigos, fariseos y oportunistas” se pierde inmediatamente caen en “desgracia”, desde que salen de sus funciones.

Estos casos son tan comunes que les ocurren a hombres como el profesor Jesús de la Rosa, quien se queja amargamente de algo que le sucedió recientemente, y que al aparecer lo ha afectado grandemente.

Veamos.

Estimado Hugo:

Como sabrás, fui uno de los fundadores de la Organización Deportiva Universitaria Centroamericana y del Caribe.

En los años 70, fui miembro del Comité Ejecutivo de esa Organización, y en 1975 jefe de la Delegación Dominicana que asistió a los Juegos Universitarios que se celebraron en la Ciudad de México.

Este año (2010), esos Juegos se celebraron aquí, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Te habrás extrañado no verme asistir a ninguno de los eventos ni estar presente en la ceremonia de apertura de esas olimpiadas universitarias.

¿ Por qué? Porque no fui invitado.

Sotero Vásquez, el mismo Sotero Vásquez que tú conoces, no pudo llevarme la invitación porque ya no recuerda la dirección de mi casa, a pesar de que resido en la misma casa en que vivía cuando era Ministro de Deportes.

Pero de eso hace más de 30 años y algunos de mis amigos no recuerdan el lugar donde está situada mi residencia, o piensan que no tiene caso recordarla, ya que no volveré a ocupar la posición de Ministro de Deportes.

Hermano, la vida es así, ¿qué le vamos hacer? Recuerdo a tu familia

Atte,

Jesús de la Rosa.

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