Gobierno nuevo con viejo presupuesto

Gobierno nuevo con viejo presupuesto

Gobierno nuevo con viejo presupuesto

Los planes, contrario a los sueños y los deseos, entran dentro de las actividades que pautan el desarrollo de las naciones, las sociedades y los hombres, ya que están vinculados a partidas presupuestarias y un riguroso cronograma que garantizan su ejecución.

El gobierno que iniciará con el presidente reelecto el 16 de agosto cuenta con un plan de nación. Nos compete a todos, desde el Gobierno Central hasta la familia más apartada del país.

Será un plan que contará con el presupuesto íntegro, aprobado por el Congreso Nacional hasta el 31 de diciembre y que debe invertirse en todos los compromisos asumidos y que deberán de ejecutarse a todo lo largo y ancho del país y para cubrir los ineludibles acuerdos internacionales.

En lo que resta del año, a partir del 16 de agosto, se podría pensar que no es mucho lo que se puede hacer. En cambio, si desde el timón del país se piensa en la continuidad del Estado estamos hablando que sería mucho lo que podemos avanzar, mucho lo que el mismo podrá exhibir como logros a corto y mediano plazo.

La voluntad de hacer, si el Gobierno se apega a sus propios planes y con el Presupuesto en curso, serán la fuerza motora que impulsará la ejecución e inversión más idónea de los recursos disponibles.

Si la meta es avanzar, aportar al país y aunar esfuerzos para alcanzar mejores estándares económicos y sociales, llegó el momento. El reloj empieza a correr a partir de agosto para el nuevo gobierno.

Un tiempo que también deberá aprovechar nuestra clase dirigencial, que incluye políticos, empresarios, líderes de la iglesia, profesionales y organizaciones de la sociedad civil. Empieza la cuenta y empezamos a contar.