LA PAZ, Bolivia.-El gobierno aseguró el viernes que no hará uso de la fuerza pública para desbaratar una prolongada protesta antigubernamental que hizo colapsar a la ciudad sureña de Potosí.
"Serán las propias organizaciones que volverán a la normalidad en forma pacífica.
No se hará uso de la fuerza pública", dijo el viernes en rueda de prensa el ministro de la Presidencia, Oscar Coca.
El gobierno apuesta a que las comunidades indígenas vecinas a Potosí normalicen el tráfico. El presidente Evo Morales se reunió el viernes con líderes nativos de la zona.
Coca habló tras un frustrado intento por abrir una negociación con los manifestantes en la ciudad de Sucre, vecina de Potosí situada a 420 kilómetros al sur de La Paz.
Los líderes de la protesta se trasladaron hasta Sucre, a 80 kilómetros al norte de Potosí, pero condicionaron la negociación y la suspensión de las protestas a un diálogo directo con Morales en aquella ciudad, pero el mandatario descartó la propuesta, dijo Coca.
En lo que hace al gobierno, las principales demandas han sido atendidas o están en encaminadas, aseguró. Los líderes de la protesta se quejaron de la "insensibilidad" del gobierno y explicaron que sólo negociarán directamente con Morales, según el dirigente cívico Celestino Condori.
La ciudad de Potosí, de unos 200.000 habitantes, colapsó tras 16 días de un paro con bloqueo de rutas, cierre de mercados, bancos, comercios y oficinas en demanda de atención a sus pedidos. Emisoras locales informaron que escasean los alimentos y el combustible. Es la protesta más prolongada que afronta el gobierno, y sin embargo no ha desembocado en violencia.
Todavía un grupo de turistas extranjeros, entre ellos 11 franceses, se mantiene en la zona de conflicto y optó por esperar a que concluya la protesta por temor a viajar por tierra debido los múltiples cortes, dijo a la AP el cónsul francés, Federic Laurent. Las rutas que conducen a Potosí están sembradas de piedras.
Otro grupo de turistas españoles salió el jueves con los dirigentes cívicos que viajaron a Sucre para dialogar con el gobierno. El departamento de Estado de Estados Unidos emitió ayer en Washington una alerta para que sus ciudadanos eviten viajar a la zona.
Los líderes de protesta reclaman piden solución a un diferendo de límites con la vecina provincia de Oruro, la instalación de una fábrica de cemento, la reactivación de una metalúrgica parada y la suspensión de trabajos mineros en el Cerro Rico, emblema de la ciudad, ante el peligro de derrumbes por la explotación.