Sábado, 25 de mayo, 2019 | 9:56 pm

¡Gobernaría Chucky!



Reí el martes al ver un tuit de un abogado felicitando a un correligionario suyo dizque por ser el “más influyente” político en las redes sociales dominicanas, en base al truqueado número de seguidores que dice tener.

La risa fue porque la falsa cantidad de personas que supuestamente influye “Chucky” –llamémosle así al pugnaz carpetoso— es muchas veces mayor que la ínfima cantidad de votos de su partidito, siempre aferrado a otro mayor como las rémoras. Quien influye ejerce fuerza moral o contribuye al éxito de alguna causa o negocio.

Pero hay casos de influencias nefarias, porque para citar ejemplos cercanos, ¿son influyentes Félix Bautista, Almeida, Diandino, Díaz Rúa? ¿O Temístocles, Euclides, Felucho, Segura o Amarante?

¿Suman o restan votos? Recientemente, la CIA incluyó entre los mayores retos estratégicos de seguridad nacional la habilidad de individuos o grupos –políticos, económicos o ideológicos— para influir socavando instituciones tradicionales.

Los políticos bocones, payasos, malcriados y corruptos no influyen, apenas entretienen igualito que cualquier cómico. Si seguidores fueran votos, gobernaran Fefita, Fadul (¡o “Chucky”!).

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