La advertencia sobre la presencia del fenómeno de la globalización se atribuye al sociólogo Canadiense Marshall McLuhan, quien hablaba de la era de las simultaneidades, los flujos y las redes. Por igual, comunicaba sobre la aparición de lo que denominó la aldea global, como expresión de una nueva sociedad tribal a escala planetaria.
Pero con la llegada del siglo XXI, a partir del 2001, a escala global reaparece el criterio de las tensiones geopolíticas y geoestratégicas en los conflictos internacionales, no los ideológicos, lo que estaba poniendo de manifiesto que comenzaba un nuevo interés por la geopolítica bajo la influencia del fenómeno de la globalización.
Pues como se sabe, la disciplina geopolítica post II Guerra Mundial fue confinada en los recuerdos de la historia, sin embargo, esta regresa con más osadía que nunca desde el derrumbamiento del Muro de Berlín y el final de la guerra fría.
La importancia por la geopolítica data de finales del siglo XIX, 1899, aunque surge con gran dimensión a inicio del siglo XX, resaltado por su propulsor Johan Rudolf Kjellén, politólogo y geógrafo sueco, quien acuñó el término con la finalidad de analizar la causalidad espacial de los sucesos políticos y de los próximos o futuros efectos de los mismos.
En la realidad el término geopolítica se puede interpretar como la existencia de las relaciones que se ocasionan entre poder y espacio, es decir, la influencia que un país es capaz de ejercer en un determinado lugar.
Bajo ese enfoque, se entiende que la geopolítica refleja la dinámica de una determinada región y que procura como objetivo principal determinar cómo se puede tutelar la situación política, analizar los fenómenos políticos,nacional e internacional.
En virtud de que el poder político, en los hechos, está íntimamente vinculado al espacio físico, que determina el alcance de sus facultades, entonces, la geopolítica permite concebir que los acontecimientos políticos y sus consecuencias mantienen una correlación estrecha con el espacio en el cual se engendran.
Es importante destacar que, más allá del ámbito estatal, la geopolítica también tiene relevancia para las empresas multinacionales por su incidencia notable en el comercio y la economía mundial.
En la actual era de la globalización, las multinacionales establecen estrategias territoriales teniendo en cuenta la situación política y sus efectos sobre los mercados, lo que ha permitido el desarrollo de lo que se denomina geoeconomía, es decir, los aspectos espaciales y económicos de los recursos naturales o aquellos bienes materiales que provee la naturaleza y las economías de los países.
En virtud de que la geoeconomía tiene que preocuparse por el análisis de la producción y distribución dentro de regiones geográficas, esta tiene una marcada diferencia de la tradicional geopolítica.
En efecto, desde la perspectiva económica tal diferencia se establece en cuanto a su objeto, a diferencia de la geopolítica, focalizada en la incidencia de los factores geográficos en la política y en la acción bélica, la geoeconomía se focaliza en las implicaciones de las actividades económicas.
En la actualidad, los avances de la globalización han permitido que en el contexto de la geopolítica se admita la existencia de lo que se ha denominado como el nuevo orden geoeconómico, donde la seguridad nacional requiere no sólo de las tradicionales fuerzas armadas, sino de un constante aumento de la productividad, de la innovación tecnológica, de la sustentabilidad del desarrollo, de reformas económicas dinámicas que permitan adaptarse a escenarios que cambian a una velocidad impensable.
Se trata de que el mundo globalizado requiere de la integración a los mercados, tanto regionales como internacionales, y de la protección de las fuentes de ingresos de cada pais.
La geopolítica en la era de la globalización hay que interpretarla mejor en el contexto de la geoeconomía, y es que, al describir la mezcla de la lógica del conflicto con los métodos del comercio, el nuevo campo de batalla pasa a ser económico más que conflictos bélicos.
Pero resulta que el marco de la competición está definido por la gramática del comercio, no por la lógica de la guerra, lo cual está explicado por que la cuestión territorial, central en la geopolítica, se encuentra en un proceso de firmes cambios que han permitido construir lo que se ha pensado como las áreas de interés economicas determinada fundamentalmente por la inversión extranjera directa.
leídas