José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Tenemos que estar equivocados quienes llevamos años quejándonos con poca suerte del deletéreo efecto en las finanzas públicas de la pésima gerencia de las EDE.

Sus pérdidas por falta de cobro y otras ineficiencias equivalen al 43 % de la energía que compran a las generadoras, que reciben su pago gracias al subsidio gubernamental que en los últimos seis años suma mucho más de US$15,000 millones. Con pago asegurado cualquiera invierte.

Eso alcanza para construir 30,000 nuevas escuelas u 8,000 kilómetros de carreteras asfaltadas. Sin embargo, nuestro país sigue creciendo, con estabilidad y menos pobreza, pese a que el Gobierno y sus entidades estatales crecen más y más rápidamente que el sector privado. Esta paradoja, que incluye los enormes otros subsidios sociales indiscriminados y al parecer permanentes, contraría la sabiduría convencional basada en experiencias que indica que esas políticas son una traba a la real creación de riqueza y expansión sana y sostenible de la economía.

La negatividad de estos subsidios no se trata, como decía Friedman, sólo de fraudes o corrupción, sino la lógica consecuencia económica de que subsidiar cualquier cosa la abarata y hace que abunde.

Así, más de la mitad de quienes consumen energía no la pagan y hay poderosos incentivos para robarse la luz, no trabajar, emprender ni crear empleos formales.

Aunque se financie todo esto con préstamos, bonos u otro endeudamiento, es sin dudas una genialidad cuyos resultados políticos positivos e inmediatos son innegables. ¿Después? Veremos a ver…

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.