General de derecha asume el poder en Guatemala, un país desbordado por la violencia
GUATEMALA.– El general retirado de derecha Otto Pérez asumirá el sábado la Presidencia de Guatemala con el compromiso de combatir con mano dura al crimen organizado en uno de los países más violentos del mundo, donde este viernes fue asesinado a tiros un diputado reelecto.
Tras cuatro años de gobierno socialdemócrata de Álvaro Colom, Guatemala giró a la derecha esperando un "cambio radical" tras un discurso que promete resultados en los primeros seis meses en la reducción de la pobreza, pero sobre todo en materia de inseguridad.
En víspera de la investidura, desconocidos mataron a balazos al diputado opositor derechista Valentín Leal -reelecto por una región controlada por el narcotráfico y quien había anunciado que se pasaría al partido de Pérez- cuando viajaba en su auto por el casco histórico de la capital con un hermano, también muerto en el incidente.
"Lamentamos muchísimo que estas situaciones se estén dando, por la violencia e inseguridad que no respeta a nadie", dijo Pérez, del derechista Partido Patriota y quien durante la guerra civil (1960-1996) fue jefe de un cuartel de Quiché, limítrofe con Alta Verapaz, de donde era oriundo Leal.
Pérez "tiene que hacer consultas más efectivas para que no se retrasen las tomas de decisiones, porque en Guatemala hay retos coyunturales y estructurales que tienen al país en esta situación" precaria, dijo a AFP el politólogo Marco Barahona.
Aunque el 53% de los 14,3 millones de guatemaltecos vive en pobreza y el 49% de los niños menores de cinco años padece desnutrición crónica, el tema de la inseguridad, con un promedio de 16 muertes diarias, centra la angustia de la gente.
"Ahora a la población le preocupa mucho más la violencia, que la misma pobreza en que viven", dijo Barahona, para quien la penetración del crimen organizado, como el narcotráfico, es la amenaza más fuerte que enfrenta el país.
No obstante, el futuro gobierno se fija metas a corto plazo. "En seis meses los guatemaltecos van a sentir un cambio. Queremos entregar un Estado con un índice de 20 o 22 homicidios por cada 100.000 habitantes", dijo Pérez.
El próximo ministro del Interior, Mauricio López, promete rápidos resultados con la creación de un viceministerio contra el narcotráfico y de cinco equipos especiales para enfrentar las extorsiones, homicidios, pandillas, asaltos y femicidios.
Según Barahona, Pérez debe usar "como principal arma la apertura al diálogo", crear canales de comunicación por ejemplo con los empresarios para su pretendida reforma fiscal, pues la carga tributaria es apenas del 11% del Producto Interno Bruto (PIB), la más baja del continente.
Pese a las críticas, Colom asegura que su gobierno logró cerrar 2011 con un crecimiento de 3,8% del PIB, un alza de 23% en el comercio, y además redujo la tasa de homicidios, en sus cuatro años en el poder, de 48 a 38 homicidios por cada 100.000 habitantes, lo cual fue refutado por Pérez tras la muerte del diputado.
Colom afirma además que golpeó al narcotráfico con la captura de 12 de los 15 capos más buscados en Guatemala y requeridos por Estados Unidos, así como la detención de 130 integrantes del violento cartel mexicano Los Zetas, que controla vastas regiones del país, como Alta Verapaz.
Pérez recibirá además un país donde queda en la impunidad el 98% de los casos que llegan a tribunales, pero el director del humanitario Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), Mario Polanco, cree que se puede trabajar por mejorar el sistema judicial.
"Debe apoyar al sistema de justicia. Ahora hay un ex militar que llegó a la presidencia (…) por las urnas, ese es un avance significativo. No habrá un gobierno militar como en el pasado cuando llegaban generales por medio de un golpe de Estado y acaparaban el poder total", dijo a la AFP.
Pérez, quien firmó por el Ejército los acuerdos de paz en 1996, es vinculado por sectores humanitarios de violación de derechos humanos durante el conflicto que dejó unos 200.000 muertos y desaparecidos.
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