Los altos funcionarios españoles no aceptarán regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía, ni favores que condicionen el desarrollo de sus funciones, según figura en el anteproyecto de ley de Transparencia.
Los altos funcionarios españoles no aceptarán regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía, ni favores que condicionen el desarrollo de sus funciones, según figura en el anteproyecto de ley de Transparencia.