Fenómeno Pacquiao
El ciclón, La tormenta, El huracán, El volcán, El tornado, El tsunami y El tifón, entre otros, son algunos de los calificativos que se han apelado en diversas partes del mundo para definir al boxeador filipino Manny Pacquiao.
Este hombre se ha convertido en un fenómeno de masas en todo el mundo, al ser el único en la historia de la humanidad en ganar ocho títulos en diferentes divisiones.
Si a alguien le hubiesen preguntado sobre la posibilidad de que un boxeador que comenzó en las 112 libras pudiera alcanzar el cetro de las 150, jamás nadie se hubiera atrevido a afirmarlo ni por asomo.
Esa ha sido la grandeza de Pacquiao, que ha destrozado todos los pronósticos imaginables, al superar con facilidad a contrincantes que hace un tiempo a él le hubiesen parecido invencibles.
La última demostración, el domingo en la madrugada, frente al mexicano Antonio Margarito ante más de 55 mil aficionados, sencillamente catapulta a este boxeador como el mejor libra por libra.
Una de las fallas que ocurrieron en este enfrentamiento, que al principio parecía que sería una guerra equilibrada, pero que se convirtió en una gran paliza, la cometió el réferi Laurence Cole, al permitir que Margarito fuera masacrado al extremo.
Es más, los golpes fueron tan contundentes que Pacquiao miraba al árbitro para ver si detenía la pelea.
Por esa razón, Margarito tendrá que ser operado hoy en el Hospital Metodista de Dallas, con el objetivo de reparar una fractura del hueso orbital del ojo derecho.
La golpiza fue tan drástica que el azteca fue ingresado inmediatamente los jueces dieron su decisión, debido a las severas lesiones que mostraba.
En este combate también quedó demostrado que los entrenadores son la mayoría de las veces culpables de las desgracias que ocurren en esa actividad, debido a que la esquina de Margarito se negó a detener el combate, aunque el médico recomendó debía detenerse.
Los organismos que rigen el boxeo deben hacer saber en lo adelante a los árbitros que no deben dejarse influenciar por los entrenadores y el resto de las esquinas de los boxeadores. Si hay que detener se detiene, para bien del boxeo en todos los sentidos.
Ahora, la meta será enfrentar a Pacquiao con el estadounidense Floyd Mayweather, quien a pesar de sus graves problemas conductuales no seguirá rechazando por mucho tiempo la bolsa de unos 60 millones de dólares que representa un combate entre estos dos gladiadores.
Los cálculos preliminares indican que esta pelea sería la que más dinero arrojaría en la historia del boxeo. Que nadie ponga en duda que ya iniciaron los respectivos movimientos.