Fe en las instituciones y estabilidad

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En ocasión de la puesta en circulación del libro “La Ruta Hacia el Crecimiento Sostenible en la República Dominicana”, el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, advirtió que si el país no se coloca en condiciones de superar su debilidad institucional y la falta de confianza en sus agentes económicos e individuos frente al Estado “no será posible estructurar (…) un proceso que nos permita un salto cualitativo como sociedad”.

El reconocimiento por parte de Temístocles Montás de nuestra deficiencia institucional, como freno a nuestro desarrollo, constituye la aceptación de una de las causas de la desconfianza que se percibe en las instituciones y sus funcionarios.

No se confía en que los ministros, los diputados y senadores resolverán los problemas nacionales. Las deficiencias, la falta de coherencia en las políticas aplicadas y la corrupción contribuyen al descrédito de las instituciones.

La principal causa de la falta de confianza es el repudio a las desigualdades existentes y a una sociedad de privilegios.

La desconfianza en las instituciones políticas y el discurso contra los partidos va tomando cuerpo, por el desencanto de quienes no tienen nada y por el individualismo de los que lo tienen todo.

Si los políticos, como lo consideran varios, son la causa generadora deben hacer mucho para combatir los privilegios, pero arrastran el descrédito de las instituciones y sus autoridades.

Llegará el momento en que nuestro país no soporte la riqueza y el privilegio de los políticos, porque se sabe de la corrupción e inutilidad de muchos.

Nuestro país debe tener más medios para combatir las desigualdades, lo que es importarte para eliminar la desconfianza de mucha gente en los funcionarios, sobre todo de los corruptos.

El respeto por las instituciones y por las mejores prácticas democráticas trae como consecuencia el que tengamos la estabilidad democrática que necesitamos, pero la desconfianza puede alentar la inestabilidad, con consecuencias devastadoras para nuestra todavía incipiente democracia.

Poner las instituciones por encima de los hombres y sus naturales apetencias debe ser un objetivo dentro de la Estrategia Nacional de Desarrollo lo que genera confianza y estabilidad.

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El Día

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