Para nadie es un secreto de que la falta de movimiento debilita el sistema cardiovascular, disminuye el gasto de calorías y favorece la resistencia a la insulina. Pero, el mantenerse bajo estrés constante activa el sistema nervioso y acelera los latidos del corazón de forma prolongada y dormir menos de siete horas diarias altera los ritmos biológicos y dificulta la regulación de la presión arterial.
También el exceso de sal, el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaco y el alcohol son factores del estilo de vida que pueden aumentar el riesgo de desarrollar hipertensión.
Aunque suele asociarse con edades más avanzadas, la presión arterial alta puede aparecer en cualquier etapa de la vida y su prevalencia entre adultos jóvenes y de mediana edad ha ido aumentando a nivel mundial.
Bianca Bandarra, médica de atención primaria y especialista en salud ejecutiva de Mayo Clinic Healthcare en Londres, explica que prestar atención a los hábitos cotidianos puede contribuir tanto a prevenir la hipertensión como a evitar que progrese una vez diagnosticada.
La hipertensión se produce cuando la fuerza con la que la sangre empuja contra las paredes de las arterias permanece constantemente elevada, lo que obliga al corazón a realizar un mayor esfuerzo para bombearla.
Sin tratamiento, puede aumentar el riesgo de infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca, accidente cerebrovascular y otros problemas graves, entre ellos trastornos renales y oculares, demencia y síndrome metabólico.
Hábitos que cuentan
Entre los factores relacionados con el estilo de vida que pueden elevar el riesgo, Bandarra menciona la obesidad o el sobrepeso, el consumo de tabaco y alcohol, los niveles elevados de estrés, el exceso de sal, una ingesta insuficiente de potasio y la falta de actividad física.
En cambio, mantener un peso saludable, realizar ejercicio regularmente y seguir una alimentación cardiosaludable rica en frutas, verduras y cereales integrales pueden ayudar a reducirlo.
A estos hábitos se suman una adecuada gestión del estrés, evitar el tabaco y el alcohol y dormir lo suficiente. Sin embargo, llevar un estilo de vida saludable no elimina por completo la posibilidad de desarrollar hipertensión debido a que la genética también desempeña un papel.
“Algunas personas pueden hacer todo correctamente y aun así desarrollar hipertensión”, explica la especialista. “Esto se debe a que la genética también influye. Podemos tomar medidas para evitar que empeore”.
Los antecedentes familiares son precisamente una razón para prestar mayor atención. Si uno o ambos padres padecen hipertensión, la especialista recomienda consultar con el equipo médico sobre la necesidad de adoptar medidas adicionales, entre ellas controlar la presión arterial en casa.
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Un riesgo silencioso
Uno de los mayores desafíos de la hipertensión es que generalmente se desarrolla sin síntomas, por lo que una persona puede vivir con cifras elevadas sin saberlo.
“Si la presión arterial alta no se trata, puede dañar los vasos sanguíneos y los órganos a lo largo de muchos años”, advierte Bandarra.
Por esta razón, la medición periódica de la presión arterial constituye una herramienta sencilla para su detección precoz, especialmente entre personas con diabetes, enfermedad renal o antecedentes familiares de hipertensión.
Cuando la presión alcanza niveles muy elevados pueden aparecer dolor de cabeza, presión o molestias detrás de los ojos, visión borrosa, dolor en el pecho, palpitaciones, hemorragia nasal, dificultad para respirar, cansancio o malestar general. La especialista aclara que estos síntomas también pueden responder a otras causas y recomienda buscar atención médica inmediata cuando sean nuevos o intensos.
Para quienes ya tienen hipertensión, el tratamiento puede combinar cambios en el estilo de vida con medicamentos. El médico también puede indicar análisis de sangre y orina, un electrocardiograma u otras evaluaciones para determinar el estado general de salud y detectar posibles daños.
Controlar la presión arterial en el hogar puede complementar las revisiones médicas. Bandarra recomienda utilizar un dispositivo validado, elegir correctamente el tamaño del manguito y seguir la técnica adecuada para obtener mediciones confiables.
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