Panamá.-La obesidad no debe entenderse únicamente como un problema de peso ni como consecuencia de una falta de voluntad, sino como una enfermedad crónica y compleja que puede aumentar el riesgo de infartos, insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares y muerte.
Así lo expuso el especialista chileno en obesidad, nutrición clínica y riesgo cardiometabólico, Rodrigo Alonso, durante el Foro Latinoamericano Value Exp, organizado por la farmacéutica Novo Nordisk, en Panamá, donde abordó la relación entre obesidad y enfermedad cardiovascular.
Alonso advirtió que durante años la conversación sobre obesidad estuvo centrada en la balanza y en la cantidad de kilos que una persona pierde; sin embargo, consideró necesario modificar esa visión y comprender que las complicaciones pueden comenzar mucho antes de que aparezca un evento cardiovascular.
“El paciente que hace un infarto o desarrolla insuficiencia cardíaca, su problema empezó muchos años antes”, explicó.
La obesidad puede estar asociada a hipertensión, resistencia a la insulina, diabetes y alteraciones en los lípidos, condiciones que incrementan el riesgo cardiovascular.
Y es que, dos personas con el mismo peso pueden tener riesgos distintos, debido a factores como la distribución del tejido adiposo y, especialmente, la acumulación de grasa visceral.