Éxodo masivo por temor a otro sismo; saqueos dificultan ayuda
SANTO DOMINGO.- En Haití, el éxodo prosigue al apocalipsis vivido. Aterrados por la estela de destrucción y muerte que dejó el potente terremoto del pasado martes, la escasez de alimentos, la falta de servicios y sobre todo por las réplicas que amenazan con echar por tierra las casas que quedaron en pie, miles de haitianos huyen de Puerto Príncipe hacia otros pueblos del norte del país en busca de refugio.
Es un éxodo masivo y a nivel exponencial hacia el interior del país, dijo a este diario el sacerdote Anthony Bryce a su llegada a la fronteriza ciudad de Jimaní desde Puerto Príncipe.
Entretanto, los saqueos y el caos se han convertido en los grandes retos para los socorristas y voluntarios que han acudido a llevar ayuda al país, pues la desesperación comienza a adueñarse de los pobladores de Puerto Príncipe, muchos de los cuales no han vuelto a probar bocado desde el martes.
El periodista Jean Gary Apollon dijo que ayuntamientos de varias ciudades de provincias han puesto autobuses a disposición de residentes en la capital para trasladarlos a sus ciudades de origen.
Estos desplazados van a sobrecargar la familia en sus provincias que, en tiempo normal, esperan el apoyo de los que viven en la capital , dijo Apollon.
Ante el temor de morir aplastados, como decenas de miles de sus compatriotas tras el potente sismo, los haitianos han optado por dormir a la intemperie o en improvisadas carpas en plazas públicas como Champ de Mars, frente al ahora destruido Palacio Presidencial, en cualquier otro lado, pero el pánico se ha adueñado de muchos debido a las réplicas del terremoto.
Huyen en camiones y a pie
Quienes pueden pagan lo que sea por salir hacia sus campos, pero hay quienes no pueden porque el transporte es muy caro y carecen de los recursos económicos, por eso muchos van caminando descalzos hacia cualquier lugar, porque no hay dónde dormir en la capital y sus casas quedaron bajo los escombros.
La mayoría se dirige a los campos que fueron menos afectados por el terremoto de la semana pasada, sobre todo a los pueblos del norte, explicó el padre Anthony Brice.
Los haitianos tratan de huir en masa de la devastada capital. Buscan huir desesperadamente del infierno.
En las próximas semanas se prevé una entrada masiva de haitianos hacia la República Dominicana, donde ya reside al menos un millón de haitianos.
Saqueos
La policía haitiana abrió fuego contra un grupo de saqueadores ayer y mató al menos a uno de ellos en un mercado de Puerto Príncipe.
El reparto de comida a los más de 600 mil damnificados se dificulta por razones de seguridad, dijeron socorristas de la ONU.
En algunos casos hay más soldados controlando a la gente que los que están repartiendo.
Mientras, el Ejército estadounidense ha optado por lanzar los paquetes de comida desde helicópteros suspendidos en el aire en Puerto Príncipe.
La violencia durante la repartición de ayuda ha llegado al extremo de que para llevar comida y agua desde la República Dominicana los voluntarios han tenido que ir en caravanas escoltadas por vehículos militares, para evitar ser atacados por los saqueadores, dijo a EL DÍA Juan Luis Corporán, del Centro Bonó.
Indicó que para evitar incidentes han programado que los camiones con la ayuda salgan desde la fortaleza de Jimaní en grupos grandes a la siete de la mañana y a las dos de la tarde, para evitar saqueos, como ya ha ocurrido.
La repetición de tumultos durante el reparto de comida ha hecho que las agencias de la ONU o el Gobierno haitiano requieran de fuertes contingentes de seguridad antes de proceder a cada reparto, que se hace sin previo aviso para evitar incidentes.
Con un Gobierno prácticamente desarticulado, la situación se torna más difícil, dijo Brice.
No obstante, afirmó que los saqueos han afectado, además, pequeños supermercados y negocios distribuidores de comida, más que a la ayuda internacional.
Más alla de la capital
Mientras los ojos del mundo se concentran en Puerto Príncipe, la Capital, los habitantes de otros pueblos del Sur de Haití, Leogane, destruido en más de un 90% según la ONU, esperan ansiosos la llegada de la ayuda internacional.