EU teme banda se reestructure  

http://eldia.com.do/image/article/32/460×390/0/179D8C45-FD73-4DBD-A568-54224E97C2AC.jpeg

San Juan, Puerto Rico.-José David Figueroa Agosto empieza a ser un verdadero dolor de cabeza para la agencia antinarcóticos de Estados Unidos, pues es, sin quizás, la figura del narcotráfico más importante que permanece en libertad y que desde la clandestinidad podría asumir el liderazgo de la banda criminal que lidera Ángelo Ayala Vásquez, mejor conocido como “Ángelo Millones”.

De este grupo, al que se acusa de ser el principal distribuidor de drogas de Puerto Rico, incluyendo su área metropolitana, han estado cayendo las fichas más importantes y a medida que se ahondan las investigaciones saltan más evidencias de la capacidad de Figueroa Agosto de asumir el liderazgo si permanece en libertad, quizás con identidades falsas, lo que ya ha demostrado puede conseguir con relativa facilidad tanto en la República Dominicana como en Puerto Rico.

La banda ha sido herida, pero con el paso del tiempo se teme que pueda recomponerse y que otras figuras asuman las posiciones de los que han sido detenidos.

La agencia antinarcóticos norteamericana (DEA por sus siglas en inglés) encomendó a una unidad especial la persecución del capo boricua que en 1999 escapó de una cárcel de “alta seguridad” de Puerto Rico y que se instaló en la República Dominicana donde se convirtió en la contraparte de “Ángelo Millones”.

Desde 2001, cuando se produjo la extradición de Wilfredo Guzmán Durán (Wilfredo el Amarillo), Figueroa Agosto, conocido como “Júnior Cápsula”, asumió el control en República Dominicana del grupo encargado de suministrar las drogas que requería la banda de “Ángelo Millones” para suplir a Puerto Rico y enviar parte a New York, New Jersey, Pennsylvania y Florida.

Este tipo de unidad se encarga de la persecución de capos de trascendencia y de las operaciones más importantes.

Para las autoridades de ambas islas era una especie de fantasma, pues realizaba sus operaciones con relativa tranquilidad sin que la atención se fijara en él.

En Estados Unidos Figueroa Agosto era un “simple prófugo”, como otros cientos, que de una forma “ingeniosa” escapó de la cárcel usando una orden de libertad falsa. Salió con sus propios pies, caminó por el centro del pasillo mientras los guardias de seguridad le abrían las puertas. También se agenció la salida, bajo el mismo método, de sus dos “amigotes” dominicanos: Francisco Solano de los Santos y Vicente Calderón Ramos, quienes aún permanecen prófugos.

El capo boricua y sus cómplices habían sido condenados a 209 años de prisión por asesinar a otro miembro de la banda de narcotraficantes que había “perdido” 100 kilos de cocaína propiedad de un cartel colombiano de drogas.

Lo habían secuestrado, torturado y finalmente asesinado. El asesinato de Edgardo Martínez (El Gruero) finalmente puso detrás de las rejas a quien en ese entonces se tenía como un narcotraficante de segundo rango, pero con niveles de violencia superior.

Figueroa Agosto, sin embargo, no fue un preso cualquiera. Su familia en ese momento era muy activa en la política en el municipio de Bayamón. Su padre era de las figuras principales del entonces gubernamental Partido Nuevo Progresista. Sin embargo, le fallaron todos los “enllaves” para lograr el indulto de Figueroa Agosto, por lo que éste prefirió fugarse, para desde las calles continuar con su lucrativo negocio.

En Bayamón eran harto conocidas sus habilidades de navegación. Incluso llegó a participar en varias competencias de botes en Puerto Rico y Miami.

Esas destrezas lo convertían en un candidato perfecto para trabajar en el tráfico de cocaína y heroína entre la República Dominicana y Puerto Rico.

Ayala Vásquez lo sabía

Figueroa Agosto podría ganarse un puesto importante en el grupo que en Santo Domingo encabezaba Wilfredo Guzmán Durán (Wilfredo el Amarillo). Sin embargo, “Junior Cápsula” estaba fuera de los planes porque guardaba prisión con una larga condena. Pero ese escollo encontró una solución.

El 5 de noviembre de 1999 logró escapar de una cárcel de máxima seguridad. Hacía menos de un mes, el 11 de septiembre, que había logrado la huida su lugarteniente Francisco Solano de los Santos, un dominicano de 44 años, quien en su acción se hizo acompañar del también criollo Vicente Calderón Ramos, de 35 años. Los tres huyeron hacia la República Dominicana.

El boricua y Solano de los Santos se instalaron en La Romana, una provincia costera que en ese momento también veía el surgir como narcotraficante con dominios en la navegación ilegal de Ramón Antonio del Rosario Puente.

Logró salir falsificando una orden de libertad del Tribunal de Primera Instancia, Sala Superior de San Juan, estampando una rúbrica apócrifa del juez Ángel D. Ramírez y Ramírez. La misma fue remitida al Complejo Correccional de Río Piedras mediante un servicio de mensajería, procedimiento a todas luces irregular, pues este tipo de documento suele ser entregado por un alguacil. No importó mucho, de igual forma en la penitenciaría ejecutaron la orden y el 5 de noviembre de 1999 Figueroa Agosto salía a las calles y se ha comprobado que al mes ya estaba instalado en territorio dominicano.

Pero “Júnior Cápsula” era un hombre dichoso. Pues no fue hasta el 19 de junio de 2000 que el fiscal especial de la división de Crimen Organizado y Drogas, Nelson Espinal Ortiz, comprobó lo que las autoridades penitenciarias no habían logrado observar. Figueroa Agosto, condenado en septiembre de 1995 a 209 años de prisión, estaba en la calle de manera ilegal. En ese momento el magistrado dictó una “moción urgente solicitando orden de arresto e ingreso” a la prisión contra el prófugo.

La solicitud fue acogida y entonces el nombre de Figueroa Agosto pasó a la lista de los fugitivos y la responsabilidad de su búsqueda y captura recayó sobre los US Marshall.

Pero ya Figueroa Agosto estaba instalado en República Dominicana y era una ficha importante en la estructura criminal local.

Era hombre de confianza


“Junior Cápsula”, como se le conoce en Puerto Rico, desde que inició su vida criminal tras dejar un buen trabajo que tenía en un “dealer” de automóviles, era un miembro de confianza de la banda denominada “El Combo de los 70” o “El Combo que no se deja”, que lideraba “Ángelo Millones”. Así empezaba a consolidarse la que al parecer era la red más importante en el área del Caribe y que logró instaurar una de las rutas más activas de tráfico de cocaína y heroína al margen de la frontera entre México y Estados Unidos.

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.