Estamos jugando con fuego

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Hugo López Morrobel

Habrá que creer que un ser divino protege a los dominicanos, porque mientras países desarrollados continúan sin detener la terrible incidencia del coronavirus entre sus poblaciones, por aquí todos andamos como Pedro por su casa, haciendo y deshaciendo, como si nada estuviera pasando.

Algunos ponen en duda las cifras que se ofrecen sobre el bajo número de los contagios y las defunciones, pero a decir verdad, observando las barbaridades que se cometen en franca y olímpica violación a los “más elementales protocolos sanitarios”, habría que colegir que estamos bajo la gracia divina.

En cuanto a las afectaciones en los deportes, el número ha sido muy bajo, porque hay que admitir que desde principio se tomaron todas las medidas precautorias para evitar males que afectaran a los atletas, en especial a los que estaban o se preparaban para los clasificatorios para los juegos de Tokio.

Ojalá que se mantenga esa tendencia, que no se produzca un incremento exponencial de casos, que sería catastrófico, porque desde hace meses la mayoría de los ciudadanos está realizando todo lo contrario a lo que se debe hacer, para mantener el Covid-19 bajo control.
RADARES.

Leyendo un extenso documento del Consejo Regional de Desarrollo de San Francisco de Macorís me llevé una sorpresa, porque desconocía que Milton Rey Guevara, presidente del Tribunal Constitucional, fue narrador de los Gigantes del Cibao junto al amigo Machacho González y a Luis Ramón Polanco, cuando el equipo debutó en 1995.

Han sido muchos, incluso profesionales de la medicina, que han expuesto que el atleta dominicano se lesiona con mucha facilidad. Y puede que esa teoría sea cierta, porque más de un tercio (38) que militan en GL están fuera por diversos traumas.

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