Esperemos algo diferente

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Quienes a lo largo de 2010 siguieron esta columna sabrán que su autor no estuvo de lo más contento a lo largo del año.

Sin embargo, queremos iniciar este nuevo viaje alrededor del sol con optimismo y algo de fe. ¿Por qué? Veamos.

En el Gobierno hay reductos de muy buen funcionamiento, a pesar de que amplios grupos juzguen al aparato público muy diferente.

El Programa Solidaridad, el Ministerio de Educación Superior, la gestión de la Salud Pública frente a la calamidad sanitaria que nos traen del país vecino, el Sistema de la Seguridad Social, son algunos de los puntos luminosos sobre los cuales el ciudadano puede sentirse satisfecho. Son ejemplos sobre los cuales pueden construir los demás estamentos públicos.

La oposición encontró una magnifica reflexión en el artículo de Bernardo Vega en el hermano periódico “Hoy” del pasado 22 de diciembre, página 17A. Si se le pone caso a lo ahí expresado podrían suceder sorpresas en el ámbito político; de lo contrario tendríamos más de lo mismo.

Los empresarios tendrán que ser más innovadores, y se abocarán a procesos de profunda reflexión frente a los cambios económicos, reglas de juego y el torneo electoral del año 2012.

Habrá que buscar nuevas oportunidades en este proceso de globalización, de reglas parcializadas para los más fuertes, donde el factor de las tasas de cambio son manipuladas en provecho de unos pocos países.

El gasto y la inversión pública, motores de la economía nacional, serán muy restringidos.

Ello nos obliga a ser prudentes, evitar el dispendio y el despilfarro, por lo cual debemos volver a las costumbres ortodoxas en el manejo de las finanzas. Cuidado con el endeudamiento improductivo!

Por todo ello, si como nación, y como individuos, estamos alerta, creativos, trabajadores y prudentes, podríamos vislumbrar un 2011 diferente a lo que vivimos en 2010.

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El Día

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