Esos ‘señores’ y ‘dones’

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De cuando en vez sale a relucir cómo personas que obtienen grandes fortunas a través de actos delictivos se pasean como grandes señores y hasta como celebridades en todos los estamentos sociales sin recibir el repudio del que se han hecho merecedores.
Por el contrario, se les celebra y acoge en todos los círculos como si se ignorara el origen espúreo de sus fortunas.
Lo más penoso es que entre quienes les dan aquiescencia hay personas que han tenido que trabajar duramente para conseguir cada centavo que tienen o que son especies de íconos sociales.
Algunas de esas gentes con fortunas espúreas puede que hayan eludido la Justicia, sea por corrupción o por algún tecnicismo, pero ni así se lava el origen criminal de sus bienes.
Han logrado convertirse en “señores” o “dones” fruto de la corrupción en la Administración Pública, en el sector privado o con el crimen organizado.
Dependiendo el tipo de actividad delictiva y su formación académica usan trajes, chacabanas o vistosas prendas de metal, pero en conclusión, son la misma calaña.
La sociedad tiene que avergonzar a esas personas por el origen de sus fortunas y no celebrarles sus apariciones públicas ni permitirles brillar arrimándose a figuras que lícitamente se han ganado el cariño y la admiración de los ciudadanos.

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