¡Es tiempo de pelota!
Sólo eventos muy especiales y de fuerza mayor como el Golpe de Estado a Juan Bosch (1961-62 y 1962-63) y la Revolución de Abril (1965-66) han provocado que los dominicanos se queden sin pelota entre octubre y febrero, desde el año 1955.
Ni el huracán Georges, a un mes del inicio del torneo (22 de septiembre de 1998) propició una suspensión, aunque si recesaron los equipos del Este (Azucareros y Estrellas), porque por allí hizo estragos.
Es un torneo que los escogidistas no quieren recordar. Lo que quiero decir es que el torneo de béisbol es la actividad que más identifica a los dominicanos, aunque muchos se empeñan permanentemente en detractarla.
Les criticamos sus defectos, pero les reconocemos sus virtudes.
En el país no hay otra actividad recreativa de asistencia masiva más sana y que ofrezca mayor seguridad y diversión a sus seguidores.
Es un evento que dinamiza la actividad económica en algunos sectores.
A falta de pan, les ofrece circo a otros.
La actividad de fin de semana debe ser evaluada por los dueños del espectáculo, siempre buscando correctivos en favor de los aficionados, ricos o pobres, los verdaderos sustentadores del negocio.
¡Es tiempo de pelota!