“En una guerra comercial solo hay perdedores”

Acuerdos. Hollande favorece los acuerdos comerciales, pero reconoce que hay que justificarlos mejor. Cambios. Entiende que ahora es más complejo gobernar que hace 20 años atrás.

En sus respuestas, mostró estar al tanto de los detalles de la política francesa, europea y global.

SANTO DOMINGO.-Francois Hollande, apenas el segundo presidente socialista que ha tenido Francia (2012-2017), se declaró simpatizante de los acuerdos de libre comercio entre las naciones, pero reconoce que cada vez son más difíciles de materializar, debido a que cada vez toma más fortaleza la oposición de la opinión pública.

“Estoy a favor de los acuerdos comerciales, pero deben ser muy bien justificados frente a la opinión pública”, indica y pone como ejemplo la oposición que se generó cuando Mercosur y la Unión Europea. Sin embargo, espera que el liderazgo sepa mantener la apertura.

La guerra comercial

Hollande, en la entrevista, señaló que profundiza sobre la situación de Latinoamérica. JOSÉ DE LEÓN.

Al referirse a las disputas comerciales entre Estados Unidos y China, dice que estos países están pagando las consecuencias de su crecimiento, y ya sus respectivas economías están empezando a descender.

“En las guerras comerciales solo hay perdedores”, sentencia Hollande, quien espera que al entrar en el periodo electoral Donald Trump flexibilice sus posiciones con relación a los acuerdos comerciales.

Un mundo complejo

El mundo se torna cada vez más complejo y, por tanto, gobernar también.

Francois Hollande lo tiene claro y así lo deja ver cuando se refiere a fenómenos como las protestas denominadas “Los chalecos amarillos”, en su país, o los fenómenos de otras latitudes como Chile en América Latina, Iraq, Líbano y Hong Kong.

Describe el de “Los chalecos amarillos” como un fenómeno sin salidas políticas claras, fundamentadas en programas de austeridad extrema aplicadas por las autoridades.
Él mismo sufrió de protestas similares, aunque no alcanzaron la dimensión de las de ahora. A su entender, dos puntos sobresalen en esos fenómenos: reclamo de mayor poder adquisitivo y acercar la democracia a la población.

“A mí me han tocado movimientos como estos, aunque no tan extensos. Lo primordial es responder rápido para evitar que las protestas se propaguen y la situación se torne más tensa”, explica Hollande al conversar con periodistas dominicanos durante su visita al país.

Dificultad de gobernar

Ante ese panorama se le pregunta entonces qué tan difícil es gobernar en un mundo tan complejo.

Suelta una carcajada y responde diciendo que la pregunta es legítima, y comprende que quienes desconocen esas dificultades quieran ser presidentes, pero indica que le extraña que algunos que lo han sido quieran volver. Hollande vuelve a reír de buenas ganas, pero evade responder si ese es su caso.

Refiriéndose a él indica: “Estamos más populares cuando no estamos en el poder y se es más impopular cuando te quedas”.

Considera como más difícil gobernar ahora que hace 20 años, porque los grupos de izquierda o de derecha han perdido credibilidad y ha cambiado la relación de las masas con sus dirigentes.

Dice que también se ha debilitado el poder de los dirigentes, en gran medida por el surgimiento de nuevos movimientos sociales, la influencia de las redes sociales y la violencia a través de ellas.

Señala que ahora se requiere más diálogo con la sociedad, porque el ciudadano tiene niveles de información similar que aquellos que dirigen.

Reivindicaciones difusas

Resalta como una de las dificultades para abordar esos movimientos sociales el hecho de que carecen de líderes definidos y que asumen reclamos de reivindicaciones difusas.

“Es un movimiento (el de los chalecos amarillos) que se ha mantenido con una movilización cada vez menor, pero que no encuentra salida. Todo movimiento debe tener una causa o una finalidad para obtener resultados”, dice.

Al lanzar su mirada hacia la Unión Europea entiende que uno de los problemas que confronta es la inestabilidad de algunos países, como son los de España, ahora Alemania con la inminente salida del poder de Angela Merkel, Italia que ha experimentado varias opciones y la misma Francia con elecciones casi cada año.

La reelección

Cuando los periodistas quieren llevarlo a extrapolar la situación de la reelección presidencial de su país con la de República Dominicana, prefiere eludirlo y dice que no tiene nada que recomendar al país en ese sentido, pero dice que es bueno para la democracia que un presidente pueda optar por un segundo mandato.

Continúa explicando que en el caso de su país, los presidentes tienen la opción de gobernar por dos periodos, salir del poder por al menos un período para volver a presentarse como candidato.

Reinventarse o morir

El expresidente francés ha visto grandes partidos de izquierda y de derecha ser relegados por nuevas agrupaciones o simplemente por figuras que han logrado ganar simpatías y conventirlas en fuerza electoral. “Si los partidos no se reinventan morirán”, sentencia Hollande.

Recuerda que esas organizaciones de izquierda y de derecha pensaban que se alternarían en el Poder, pero eso ha cambiado.

Llamó la atención sobre el fortalecimiento electoral de los grupos de extrema derecha y extrema izquierda.

El embajador de Francia
El exmandatario francés estuvo acompañado, en el conversatorio con los periodistas, por el embajador de francia Didier Lopinot, un experimentado diplomático de carrera, que en la administración de Hollande fue embajador en Eslovenia.

La embajadora en Francia
Rosa Hernández de Grullón ha desarrollado toda su vida diplomática en territorio francés. Se inició como representando del país ante la Unesco, que tiene sede en París, y desde 2013 fue nombrada como embajadora dominicana en Francia.

Visitas a Danilo y Leonel

Agenda. El expresidente Francois Hollande tiene previsto visitar primeras horas de la mañana al presidente Danilo Medina y a media mañana al expresidente Leonel Fernández.

Ayer fue recibido por el alcalde David Collado y visitó la Ciudad Colonial en compañía de los embajadores Rosa Hernández de Grullón, Didier Lopinot, el expresidente del Senado francés Jean Pierre Bel y el empresario Manuel A. Grullón.

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