En qué estuvo cimentada la Paciencia de Job

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Mayra de Peña

Desde mis inicios en los caminos del Señor, he sido una apasionada del libro de Job, para mí una de las más importantes lecciones de vida y de conocimiento, paciencia y fe del hombre hacia Dios.

A través de Job entendemos que la salvación y el bienestar nos llega por Gracia de nuestro Señor para que no nos gloriemos, sabiendo Dios cuan vanidosos somos y Job en cada una de sus terribles circunstancias nos muestra cuánto conocía Dios y cuán firme estaba cimentada su fe.

En el capítulo 26 Job nos muestra el poderío de Dios y el porqué, no importando que tan bajo haya caído, pacientemente esperaba en su creador. Job, conocía a Dios! Y dice así, refiriéndose al poderío de Dios:

«Las sombras tiemblan en lo profundo, los mares y cuanto en ellos mora. El Sol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura. Él extiende el norte sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada. Ata las aguas en sus nubes, Y las nubes no se rompen debajo de ellas.

Él encubre la faz de su trono, y sobre él extiende su nube. Puso límite a la superficie de las aguas,

Hasta el fin de la luz y las tinieblas. Las columnas del cielo tiemblan, y se espantan a su reprensión., Él agita el mar con su poder, y con su entendimiento hiere la arrogancia suya. Su espíritu adornó los cielos; Su mano creó la serpiente tortuosa.

He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos;

«¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?».

Este último versículo nos dice todo: «¡cuán leve es el susurro que hemos oído de el, pero el trueno de su poder, quién lo puede comprender!».

Job nos enseña que la paciencia y la fe van de la mano, que no tenemos que temer que nos pueda hacer el hombre si nuestra vida la hemos puesto en sus manos, que nada puede separarnos de Dios si así lo hemos decidido, ni guerra, ni escasez, ni enfermedad, ni muerte, porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Job le creyó a Dios, independientemente de su circunstancia y se dejó formar por el alfarero divino y triunfó aquí y en la eternidad.

En Santiago 1:19 nos dice: «Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse».

Pidamos a Dios que sople un poquito del rocío de su identidad, para escuchar aún más de su poder y como Job confiar, tengamos temor reverente hacia lo que EL GRAN YO SOY representa, que podamos entender que la obediencia y la adoración sincera son las claves de tener una mayor comunión con él, entonces podremos decir » DE OIDAS TE HABIA OIDO, MAS AHORA TE CONOZCO» .

Gloria a Dios por la enseñanza del libro de Job sobre la paciencia, la fe, el amor y el conocimiento de Dios, y por el Espíritu Santo de Dios que trae a nosotros discernimiento y crea un corazón enamorado de Dios y todo lo que él represente.

¡EL REINO DE DIOS SE HACE FUERTE Y SOLO LOS VALIENTES LO ARREBATAN!

 

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