Santo Domingo.- Los empleadores enfrentan nuevos desafíos para retener el capital humano, en especial a las generaciones más jóvenes, cuyas expectativas laborales están marcadas por una mayor rapidez en los procesos de desarrollo profesional, la búsqueda de nuevos retos y una creciente movilidad hacia otras oportunidades.
Mónica Flores Barragán, responsable de ManpowerGroup para Latinoamérica, explicó que las expectativas de los jóvenes sobre el trabajo han cambiado al mismo ritmo que otros aspectos de la vida cotidiana, donde existe una mayor demanda de inmediatez.
“Ya nadie espera 20 años a que le den la promoción. Ni soporta procesos que duren mucho tiempo porque la empieza a impacientar”, señaló.
Ante esta realidad, consideró que las empresas deben crear planes de desarrollo y carrera que permitan a los jóvenes avanzar con mayor rapidez, asumir retos y encontrar espacios que resulten inspiradores y atractivos para quedarse trabajando por lo menos cinco años.
“Si las empresas no inventamos procesos, planes de desarrollo, que sea rápido, que sea transversal, que tengamos al chico entretenido, a la chica entretenida, donde vea retos y donde además sea inspirador y divertido, se van”, afirmó.
La especialista sostuvo que una de las principales inversiones de las empresas debe estar orientada a fortalecer el liderazgo, debido a que los líderes necesitan comprender las nuevas expectativas de los trabajadores, motivarlos, comunicarse de manera efectiva y contribuir a su permanencia.
También planteó la necesidad de cambiar la visión tradicional sobre la permanencia de los empleados en las organizaciones. A su juicio, las empresas deben asumir que existe una mayor rotación y aprovechar el tiempo que cada trabajador permanece en la organización para generar beneficios tanto para el empleado como para la empresa.
“Hay que cambiar nuestro mindset. No creo que lo veamos ni con este que dure 20 años, pero saber que se va a ir entre el cinco, no sé. Y tener esa claridad. Esta persona va a sacar el mejor provecho para ellos y para mí”, sostuvo.
Otro factor que incrementa el desafío para los empleadores es la movilidad internacional del talento. La experta indicó que las nuevas tecnologías y la reducción de las barreras para acceder a oportunidades laborales en otros países facilitan que los trabajadores busquen opciones fuera de sus mercados de origen.

“Hoy a un clic buscas una oportunidad laboral en otra geografía muy rápido”, expresó.
En ese contexto, consideró que la retención del talento no corresponde únicamente a las organizaciones, sino que también representa un desafío para los países, que deben ofrecer condiciones que permitan a las personas encontrar oportunidades de crecimiento.
“Hay que invertir en el cómo país, no solo como organización, en la retención de talento. Hay que ser un país que preste oportunidades, que sea seguro vivir ahí, que no te estés cuidando de que vayan a probar, que sea un país donde haya inversión, donde puedas crecer”, afirmó.
La experta también advirtió sobre los desafíos que plantea el crecimiento del trabajo freelance frente al empleo formal, particularmente en materia de seguridad económica durante la vejez.
Explicó que los sistemas de pensiones enfrentan un reto porque las personas viven más tiempo y se retiran más tarde, mientras una mayor cantidad de jóvenes opta por modalidades de trabajo independientes.
“Los jóvenes están entrando en otro mundo donde más quieren ser freelancer, entonces ellos van a tener que pagar con sus impuestos, va a haber más viejos que jóvenes. La pirámide internacional cambió. Pocos jóvenes activos van a tener que pagar las pensiones de muchos adultos antiguos. No alcanza, la ecuación no da”, sostuvo.
A esto se suma, según explicó, la falta de conciencia entre los trabajadores independientes sobre la necesidad de planificar financieramente su futuro.
“Creo que nos hace falta, les hace falta a los freelancers, jóvenes, conciencia de qué va a pasar cuando tengan 70. No tenemos educación, no está incluido en los planes”, señaló.
La especialista llamó a considerar desde temprana edad aspectos como los ahorros para la vejez, la atención médica y la protección financiera ante posibles enfermedades.