El campo dominicano enfrenta una carrera contra el tiempo: faltan jóvenes para garantizar su futuro
- El Banco Mundial advierte que el envejecimiento de la población rural, el cambio climático, la gestión del agua y la baja inversión en investigación obligan a transformar la forma de producir en República Dominicana
Punta Cana.- El envejecimiento de la población rural, la falta de relevo generacional y los efectos del cambio climático colocan al sector agropecuario dominicano ante uno de sus principales desafíos al tener que transformar la agricultura para hacerla más productiva, rentable y atractiva para las nuevas generaciones
Así lo advirtió Carolina Rendón, representante residente del Banco Mundial en el país, quien además destacó que el futuro del campo dominicano dependerá en gran medida de su capacidad para atraer jóvenes, incorporar tecnología y desarrollar nuevas capacidades entre los productores en un contexto en el que el 65% de las personas dedicadas a actividades agropecuarias tiene más de 55 años
Rendón señaló que la pérdida de población rural registrada en las últimas dos décadas, cuando esta se ha reducido casi a la mitad, representa un reto significativo para la continuidad de las actividades agrícolas y evidencia la necesidad de fortalecer la formación técnica y generar nuevas oportunidades en el sector
Explicó que la agricultura debe dejar de percibirse como una actividad tradicional y convertirse en una opción profesional y empresarial que permita a los jóvenes trabajar con tecnología, desarrollar emprendimientos y acceder a mejores oportunidades económicas
El desafío cobra mayor relevancia por el peso que tiene el sector en la economía dominicana ya que la agricultura representa el 5.6% del Producto Interno Bruto, genera uno de cada tres empleos y concentra el 11.8% de las exportaciones
Añadió que atraer una nueva generación al campo no es el único reto pues la representante del Banco Mundial también llamó la atención sobre los efectos del cambio climático y la presión sobre los recursos naturales, especialmente el agua, cuya utilización eficiente resulta determinante para garantizar la producción agrícola
Explicó que cerca del 80% del agua utilizada a nivel mundial corresponde al sector agrícola por lo que República Dominicana necesita avanzar en tecnologías de ahorro de agua, agricultura de precisión y zonificación agroclimática para elevar la eficiencia y la resiliencia de sus sistemas productivos
A estos desafíos se suma la necesidad de incrementar la investigación y el desarrollo señalando que la inversión de República Dominicana en este ámbito es prácticamente nula en contraste con países como Chile y Brasil que destinan alrededor del 1% de su PIB
Para enfrentar este escenario Carolina Rendón plantea una agenda de talento para el sector agropecuario que incluya la profesionalización de los productores, mayor inversión en investigación y desarrollo, incorporación de tecnologías, certificaciones y estándares así como capacitación en negociación, gestión financiera y acceso a mercados
La representante también destacó la importancia de dirigir las inversiones hacia las zonas con potencial productivo y fortalecer el ordenamiento territorial al tiempo que se impulsa el emprendimiento y el acceso al financiamiento
Otro de los puntos señalados fue la necesidad de que el financiamiento esté acompañado de asistencia técnica puesto que la experiencia presentada por el Banco Mundial muestra que los recursos tienen un mayor efecto cuando los productores reciben capacitación y acompañamiento para mejorar sus capacidades de gestión y administración
Sostiene que la transformación también requiere una mayor conexión entre universidades, instituciones públicas, productores y empresas de modo que la formación responda a las habilidades que realmente demanda el mercado laboral
En ese sentido la representante planteó que el trabajador del campo del futuro debe ser visto como un empresario o emprendedor agrícola capaz de mantenerse en constante aprendizaje, utilizar nuevas herramientas y formar parte de un ecosistema en el que interactúen productores, instituciones educativas, sector público y empresas
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