Miércoles, 22 de mayo, 2019 | 10:14 am

Bancas de apuestas: ética versus conveniencias



Lucio Anneo Séneca fue un filósofo, político, orador y escritor romano conocido por sus obras de carácter moralista.

Para Séneca, sabiduría y virtud son las metas de la vida moral, pues solo es feliz él que dejándose guiar por la razón ha podido superar los deseos y los temores.

Esta reflexión viene al caso por las decisiones recientes emanadas del Gobierno respecto a las bancas de apuesta y las conveniencias de su propagación basándose, según lo publicado, en razones que faciliten las recaudaciones fiscales.

Y ello obliga a preguntarnos si hay sabiduría o moral en tales decisiones, que lejos de combatir el flagelo del juego de dinero con el azar, tan dañino para las economías populares de millones de hogares, se incentive el mismo facilitando su desenvolvimiento a cambio de ingresos impositivos.

En un país donde hay más bancas de apuestas que escuelas, donde la tecnología facilita aun más el juego de apuestas por vía de los llamados ‘veriphone’ e inclusive los propios teléfonos celulares, necesitamos una actitud firme para poder volver al orden moral y ético, combatiendo estos flagelos por todos los medios posibles en vez de facilitaros.

¿Si por el contrario prevalecería la idea de que su propagación es más conveniente por los impuestos que aportan y las facilidades corrosivas a que se prestan, no deberíamos también contemplar legalizar los puntos de venta de drogas, siempre y cuando también se les pueda cobrar impuestos?

No podemos dejar de asombrarnos no tan solo como el las bancas de apuestas y otros males sociales han permeado la política y gestión pública, sino como el propio liderazgo gubernamental, bajo cuya responsabilidad descansa la confianza de la sociedad en su conducción, actúa como cómplice silente en la corrosión que va consumiendo los valores sobre los cuales se construyó nuestro país.

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