Eran mecánicos, electricistas y publicistas, pero terminaron en la guerra de Rusia; familias de 150 dominicanos claman por su regreso
- Sin entrenamientos militares previos y solo con los conocimientos de oficios como maestro constructor, mecánico, electricista y hasta publicista, varios hombres emprendieron un viaje sin saber que se convertirían en combatientes
Con una atractiva oferta de trabajo, que le prometía salarios para mejorar la calidad de vida de ellos y sus familias, comenzaría, según los familiares, la odisea de los dominicanos, que al llegar a Rusia se encontraron un frente de batalla, con una hostil realidad.
Sin entrenamientos militares previos y solo con los conocimientos de oficios como maestro constructor, mecánico, electricista y hasta publicista, varios hombres emprendieron un viaje sin saber que se convertirían en combatientes de la guerra que lleva años entre Rusia y Ucrania.
Así, el sueño de transformar sus vidas con 12 mil dólares mensuales (un millón de rublos ruso), se volvió una pesadilla para estos hombres dominicanos que hoy quisieran regresar a su país.

Lesiones y problemas de salud sin la debida atención médica, así como restricciones para hablar por teléfono, son algunas de las denuncias que expresaron la mañana de este jueves frente a la Embajada de Rusia en el país, los familiares de estos ciudadanos, en su mayoría procedentes de Haina, en San Cristóbal.
Carlos Sánchez Díaz, el coordinador del Comité Dominicano de los Derechos Humanos para la Región Sur, explicó que se encontraban acompañando a estas madres, cuyos hijos están en una guerra de la que ellos no son parte y que fueron llevados engañados.

Además, pidieron intervención del Estado dominicano y del embajador de Rusia en República Dominicana para que esos jóvenes que hoy lo están llevando al frente de guerra, sean apartados y llevados a un lugar y regresados a su país.
Dijo que desde finales de agosto han denunciado que alrededor de 150 dominicanos se encuentran en Rusia y, de esos, hay cerca de 50 de la comunidad de Haina.
Jaqueline Féliz es una de esas madres desesperadas por la situación en la que se han visto envueltos sus hijos.
Desde el pasado domingo no ha vuelto a tener contacto con Maico Enrique Campusano Feliz, de 33 años, quien le dijo a su madre que iba para Panamá como publicista con una propuesta de trabajo, sin embargo, por luego se dio cuenta que habían llegado a Rusia.

"Él me dijo, 'ma', deme el pasaporte', el lunes, y ya el miércoles él se iba; yo le dije, `¿eso tan rápido?`, mi hijo me dijo `no ma', eso es rápido porque vamos a trabajar`", manifestó Feliz, al indicar que se fueron 11 más con él el pasado 19 de agosto.
Indicó que cuando pasó de Panamá a Estambul, le preguntó que hacía allí y este le respondió que irían a reconstruir el pueblo Kazán, en Rusia.
Antonia de la Cruz, residente en Barsequillo de Haina, también abogó por la intervención del presidente de la República para traer de vuelta a su hijo Juan Carlos de la Cruz y sus compañeros, ya que están pasando muchas vicisitudes.

De acuerdo con De la Cruz su hijo tiene los ojos hinchados y no ha sido llevado al médico, mientras sus cinco hijos aquí sufren por la situación.
Mientras, Ana Brioso, madre de Juan Ramón Sánchez Brioso, de 39 años de edad, se dio cuenta por la madre de otro compañero, que su hijo se había ido a pelear y no a trabajar como mecánico como le habían prometido.
"Él siempre me dice que está bien, pero ayer me dijo que él estaba mal, que tenía los pies hinchados y que está casi llegando a Ucrania, lo van a poner a pelear, y que hiciera diligencia, que hablara con mi hermana, para que hiciéramos diligencia, que él está mal", comentó.
Narró que su hijo le informó que casi no le dan comida y que están durmiendo encima de cartones.
También visiblemente afectadas, Alxandra del Orbe, relató como su hijo Alaxander Campusano, mecánico de oficio, emprendió una travesía como los demás por una propuesta de trabajo.
Actualmente, solo habla 10 minutos con él los domingos y con restricciones.
Solicitó a las autoridades "que nos lo devuelvan porque ellos no son soldados, son padres de familia que trabajan lo que ellos saben y se los llevaron bajo un engaño".
Al reclamo se unió Cristina Campusano, hermana de Jesús Campuso, de 52 años y que se dedicaba aquí a la herrería, sostuvo que su hermano llenó la solicitud a través de un link y tenía contactos que desconocía.
"Estoy aquí para pedirle al presidente, a la embajada rusa, al presidente de Rusia, que por favor nos ayude a devolvernos nuestros seres queridos, que nosotros estamos sufriendo mucho", puntualizó