
Durante años, la relación entre tecnología y sostenibilidad parecía una contradicción: más dispositivos, más consumo. Pero en la actualidad, con una nueva generación de electrodomésticos conectados e impulsados por inteligencia artificial, la pregunta cambia para plantear que lo “inteligente” no sólo se trata de comodidad, sino también de eficiencia.
La preocupación por el consumo energético no es nueva. Lo que sí ha cambiado es la manera en que podemos gestionarlo.
Ya no se trata únicamente de apagar las luces al salir de casa, sino de contar con sistemas capaces de optimizar su uso incluso cuando no estamos presentes. Un refrigerador que regula su temperatura en función del uso diario.
Un aire acondicionado que enfría sin corrientes molestas de aire. Una lavadora que ajusta el ciclo según la carga y te avisa si olvidaste sacar la ropa.
Todo eso que antes parecía futurista ya es parte de la realidad para quienes han integrado electrodomésticos inteligentes a sus hogares.
En muchos casos, la inteligencia se traduce en ahorro. A través de plataformas como SmartThings, los usuarios pueden monitorear y controlar el consumo energético de sus equipos.