El umbral o threshold de la deuda pública consolidada
El “umbral o threshold” se estima comparando dos fuerzas: la tasa de interés efectiva de la deuda consolidada y el crecimiento económico.
Cuando la tasa de interés supera el crecimiento, la deuda tiende a aumentar por sí sola. Con una tasa de interés efectiva de la deuda consolidada de 7.6 % y un crecimiento real de la economía de 4.5 %, el país enfrenta una brecha de 3.1 puntos porcentuales que debe compensarse con superávit primario para evitar que la deuda siga escalando.
En el país esa relación adquiere una forma concreta: una deuda consolidada equivalente al 59.6 % del PIB, un monto absoluto de US$80,386 millones, una tasa de interés efectiva de 7.6 %, un crecimiento real de 4.5 % y un déficit fiscal global de 3.5 %. Estos datos no son aislados; juntos delinean el contorno del “umbral “de la deuda.
Aplicando los parámetros dominicanos, el superávit primario requerido ronda el 1.8 % del PIB. Esto significa que, para mantener la deuda consolidada en 59.6 %, el país necesitaría revertir su déficit actual y generar un esfuerzo fiscal adicional equivalente a más de cinco puntos del PIB. Ese salto no es imposible, pero sí políticamente complejo.
El “umbral o threshold” aparece cuando el superávit necesario supera lo que el sistema político y económico puede sostener.
Si se considera que la capacidad realista de superávit primario en economías emergentes rara vez supera el 1 % del PIB, el umbral práctico para la República Dominicana se ubicaría entre 65 % y 70 % del PIB. Por encima de ese rango, la deuda exigiría ajustes fiscales difíciles de implementar sin afectar crecimiento, inversión o cohesión social.
En síntesis, la deuda dominicana es manejable, pero se encuentra cerca de una zona donde la prudencia fiscal es indispensable.
El “umbral” no es un número mágico: es una advertencia técnica sobre la necesidad de fortalecer ingresos, mejorar la eficiencia del gasto y sostener el crecimiento para evitar que la deuda cruce una frontera de difícil retorno.