El Senado frente a la Cámara de Cuentas

El Senado frente a la Cámara de Cuentas

El Senado frente a la Cámara de Cuentas

Aspectos de la Ley que crea la Cámara de Cuentas y su reglamento interno contienen la semilla para la ingobernabilidad de ese órgano colegiado y fomenta las guerrillas entre los miembros del Pleno que pierden el sentido de la prudencia.

Algunos han planteado hacer juicio político y destituir a todos los miembros de ese importante órgano de control con rango constitucional.

Por ahora esa medida parece extrema, pero algo debe hacer el Senado de la República para llamar a capítulo a los miembros de la Cámara de Cuentas que se han salido de sus carriles. Tampoco sería justo una purga en la que paguen justos por pecadores.

El Pleno evidentemente está dividido en dos grupos con uno que tiene una mayoría de tres y el otro en el que están el presidente y un miembro.

En este caso el Senado haría un gran aporte si designara un grupo de expertos que analizara el accionar de los miembros de la Cámara de Cuentas a partir de los asuntos aprobados, que técnicamente son verificables, y sancionar a quienes actúan sin razón, ya sea un bloque o el otro.

La comisión de expertos que acompañaría al Senado daría su opinión profesional sin que medie la simpatía política propia de los senadores (que responden a partidos políticos). Para esto, se le debe dar la libertad adelantada de rendir su informe al público.

Así se evitaría un juicio político colectivo y una amonestación precautoria serviría de advertencia a quienes hayan perdido el rumbo.

Las posiciones de cada uno de los miembros de la Cámara de Cuentas deben ser escuchadas sin que sobre ellos penda una guillotina.

El Senado, como ente legislativo que fiscaliza el accionar de los miembros de la Cámara de Cuentas, puede ayudar a que las aguas vuelvan a su curso sin que haya daños mayores a la institucionalidad.