Las fuerzas sirias proseguían ayer su ofensiva con el asalto a un bastión rebelde, pese a que el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, urgió al presidente sirio, Bashar Al Asad, a cumplir "de inmediato" el plan de paz de Naciones Unidas que supuestamente aceptó.
China y Rusia se sumaron a la presión, instando al régimen aliado de Damasco y a la oposición siria a cumplir los compromisos previstos en el plan del emisario Kofi Annan para poner fin al conflicto.
En Bagdad, los ministros de Relaciones Exteriores de la Liga Árabe negociaban una resolución sobre Siria que será debatida en una cumbre de jefes de Estado el jueves.
Damasco dijo por adelantado que no aceptará ninguna iniciativa de este organismo regional, del que fue suspendido en castigo a la represión contra el movimiento opositor.