Jueves, 22 de agosto, 2019 | 9:47 am

El poder retórico de los eufemismos en el lenguaje



Entendemos que el Fiscal Especial del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Robert Mueller, se ha comunicado en clave en el informe que ha rendido sobre si el presidente Trump ha obstaculizado o no la acción de la justicia en la investigación que ha realizado acerca de la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016 en ese país.

De ser así, no se explicaría, entonces, cómo los norteamericanos puedan haber quedado cortos en entender –o se resistirían a entender, que sería otra historia– lo que afirma  el funcionario público cuando escribe en su reporte “unable to conclude that no criminal conduct occurred”, es decir, “incapaz de concluir que no ocurrió  ninguna conducta criminal” por parte del presidente norteamericano, y que el “Congress still has ability to find the President obstructed justice”, o sea, que el Congreso aún tiene capacidad para ver si el Presidente obstaculizó la justicia.

En un breve ejercicio gramatical que hagamos, si se suprime el prefijo negativo un y el adverbio no, de la frase original en la que están insertos, tendríamos una frase afirmativa. (Claro, se da por descontado el determinante indefinido ninguna por ser una traducción) A buen entendedor. . . Se trata de la lógica matemática aplicada al lenguaje, una estrategia retórica denominada en inglés understatement, y que en español se traduce por eufemismo o atenuación.

Ciertamente el escritor británico George Orwell, un estilista de primer orden, partidario, como era, de la expresión sencilla y concreta en el lenguaje, se burlaba de los eufemismos; desde el punto de vista retórico, es un vicio de dicción, pero al que nosotros valoramos, sin embargo, como una maniobra lingüística detrás de la cual el que escribe puede escudar su responsabilidad de expresar verdades de una manera clara y contundente, para no correr el riesgo personal que implica decir verdades de un modo directo.

Creemos que el señor Mueller ha hablado en clave al Congreso de su país, que como se sabe, es el que toma la decisión de enjuiciar políticamente a un presidente. ¿Sería nuestro ejercicio de interpretación, en este caso, desde el ángulo de otra cultura, pues, cuestión de ver el bosque en medio de los árboles?

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