El periódico 1J4

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

Historia viva. El 1J4 era el vocero impreso de la Agrupación Política, luego Movimiento Revolucionario, Catorce de Junio. Esa fuerza política, constituida en la asamblea celebrada el 30 de julio de 1961, era la continuación en la vida pública del movimiento clandestino fundado por los luchadores de la resistencia antitrujillista en enero de 1960, bajo el liderazgo de Minerva Mirabal y Manolo Tavárez.

El movimiento, ahora en la vida pública, le dio el debido valor a la propaganda, y además de la presencia en los medios de comunicación comerciales, de las reuniones, asambleas, conferencias, manifestaciones de masas, las alocuciones de Manolo, abrió cuatro programas de radio y fundó su propio periódico, 1J4 se llamaba.

Seleccionó un equipo de propagandistas para el Departamento de Prensa y Radio y del periódico impreso se encargaban directamente intelectuales de la categoría de Alberto Malagón, José Israel Cuello, entre otros. Primer periódico impreso en sistema offset en el país, bisemanario, cuarenta y dos mil ejemplares por tirada, ochenta y cuatro mil cada semana, según asegura Cuello en entrevista que me concedió el 3 de enero de 2012. Da una idea de la popularidad y la penetración del 1J4, solo el recordar que la población dominicana era de aproximadamente tres millones de habitantes.

Y conste, que esa tan elevada cantidad de ejemplares se quedaba corta. El contenido del 1J4 encajaba con las expectativas populares. Además de las combativas posiciones políticas del partido, de las denuncias responsables, el periódico traía dos secciones que eran las más esperadas: Conozca a los caliés, la una; ¿Dónde están los presos políticos?, la otra. Ambas ilustradas con fotos que los lectores buscaban con interés y curiosidad. Esos temas respondían perfectamente al proceso de lucha contra los remanentes de la tiranía que vivíamos y al deseo de justicia de la gente.

La impresión y distribución funcionaba con eficiencia, y como el partido tenía presencia nacional, en pocas horas ya el 1J4 circulaba por todo el país. La regularidad de su salida creó rápidamente el hábito de esperarlo en los lectores. Los miembros de la organización lo distribuían con rapidez y con un entusiasmo más que contagioso.

Esa época de oro del 1J4 no fue larga. En uno de esos conflictos internos de la Agrupación, en 1962, el equipo que lo dirigía quedó desintegrado y el legendario periódico dejó de ser el mismo. Aún en esta época de lo digital, es aquella una experiencia histórica muy digna de ser estudiada por la izquierda actual.

Sobre el autor

Rafael Chaljub Mejía

Columnista de El Día. Dirigente político y escritor.