El mundo espera una solución a crisis hondureña con mediación de Arias
TEGUCIGALPA, Hoduras.- Delegaciones del gobernante de facto de Honduras, Roberto Micheletti, y del presidente destituido Manuel Zelaya, volverán a enfrentarse este sábado en Costa Rica bajo mediación del mandatario, Oscar Arias, bajo una fuerte presión de la comunidad internacional.
Tanto Zelaya como Micheletti han avanzado algunas fichas en las últimas horas en esta partida de casi tres semanas desde que el primero fuera depuesto por un golpe de estado que lo destituyó y expulsó del país.
Tras lanzar un ultimátum y pedir la insurrección de sus seguidores en los últimos días, Zelaya dejó el jueves por la noche la puerta abierta a la "esperanza" de resolver la crisis política en esta ronda de diálogo convocada por Arias para este sábado en San José, a la que sólo está previsto que acudan las delegaciones que ambos han designado.
"Hay todavía una esperanza, una puerta abierta. No hay que perder la fe y esta esperanza se acaba en 48 horas", explicó en una entrevista con el canal de televisión oficial venezolano VTV.
Zelaya ha dicho que pretende volver a Honduras por cualquier medio si este fin de semana no se llega a ninguna solución negociada.
Para Micheletti, en cambio, la solución a la crisis no pasa por el regreso de Zelaya al poder en Honduras, como lo exige la comunidad internacional.
El gobernante de facto incluso aseguró que estaría dispuesto a renunciar a condición de que Zelaya no vuelva a ocupar el poder.
Arias tiene previsto proponer "varias ideas" a los negociadores de ambos rivales, entre ellas, un "gobierno de reconciliación nacional" y la amnistía para los delitos políticos de los que le acusa la justicia hondureña a Zelaya.
A cambio, Zelaya tendría que renunciar a su proyecto de convocar un referéndum para reformar la Constitución, coincidiendo con las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre, y que fue la causa de la crisis política que degeneró en el golpe de estado del 28 de junio.
Pese a algunas señales positivas, las conversaciones se vislumbran arduas.
"Nosotros no aceptamos que ningún país tiene que imponernos absolutamente nada. Nosotros tenemos una posición y estaremos firmes y no cambiamos de ninguna manera", dijo Micheletti.
Pero a medida que se acerca la cita en San José, la presión sobre Micheletti de los seguidores y amigos de Zelaya se ha ido incrementando tanto en Honduras como fuera del país.
Los sindicatos y movimientos sociales, que es donde el presidente depuesto recaba sus apoyos más fieles, prevén reanudar este viernes por segundo día consecutivo los bloqueos de carreteras en todo el país, y en particular las entradas a la capital.
En el frente externo, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, aliado político de Zelaya, advirtió del peligro de que la crisis hondureña degenere en una "guerra civil que pudiera desparramarse sobre Centroamérica".
El gobierno de Micheletti denunció a Chávez ante el Consejo de Seguridad de la ONU por su amenaza de enviar fuerzas militares a Honduras y violar su espacio aéreo con un avión militar que traía a Zelaya al país el pasado 5 de julio y al que el ejército hondureño le impidió el aterrizaje en Toncontin, el aeropuerto de la capital.