Viernes, 22 de marzo, 2019 | 12:05 pm

El lío prosigue su agitado curso



Les advertí ayer que el triste y bochornoso espectáculo que escenifican los peloteros profesionales no iba a tener un final feliz, dado los intereses que defienden los grupos involucrados en el pleito.

Las medidas que busca implementar cada uno de los bandos dejarán, tristemente, huellas que serán muy difíciles de borrar.

Sería interesante una intervención pacificadora que podría realizar la Liga de Béisbol, mediante la participación de su presidente Vitelio Mejía, quien originalmente ha manifestado que no quiere “meterse en ese asunto”.
Sin embargo, si se deja que la “contienda” siga el curso que lleva, es seguro que “la sangre llegará al río”, dado que nadie quiere ceder ni siquiera un ápice.

Esa “batahola” no le conviene a nadie, y mucho menos a los peloteros, que al parecer están armados hasta los dientes con bates peso pesados, con los que estarían dispuestos a sacar la bola por cualquier parte del terreno, con tal de no claudicar en sus intereses personales, cuando el lema debiera ser “todos para uno y uno para todos”, la expresión que hizo famosa el escritor francés Alejandro Dumas, en su memorable novela “Los tres mosqueteros”.

El mejor resultado que pueden lograr los peloteros en esta “batalla” sería deponer intereses por el bien de ese sector, hasta cierto punto poderoso, por lo menos en lo económico, que hasta unos días parecía tener una unidad monolítica.

El problema es de tal magnitud, que esta tarde en los estadios Quisqueya y Tetelo Vargas, la facción de Erick Almonte realizará la “juramentación” cojunta de la directiva que electa en los comicios de la pasada semana.
El acto del Quisqueya estaría presidido por Almonte y Nelson Cruz, entre otros, mientras el de San Pedro de Macorís, lo encabezará Julio Lugo, electo vicepresidente, junto a Robinson Canó y otros miembros del sindicato.

Esperamos que esto tenga una rápida solución, porque si lo dirimen en los tribunales de justicia, es casi seguro que tendrán que esperar muchos años, por la lentitud en dictar sentencia, y menos ahora, cuando es posible que puedan sufrir por algún tiempo, los malos olores de la gran cantidad de materia fecal que lanzaron miembros del Falpo, frente a la Suprema Corte y la Procuraduría General de la República.

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