El guardia de frontera

El guardia de frontera

El ataque y despojo de los que fue objeto esta semana un soldado dominicano en la comunidad de Calimete, Elías Piña, pudiera ser considerado un hecho común, no sólo en una comunidad fronteriza, sino en cualquier parte del país, vistos los niveles alcanzados por la delincuencia y los riesgos que se atreven a correr.

De acuerdo con un reporte de prensa, un soldado dominicano fue atacado y atado por seis haitianos que le robaron un fusil M-16, una motocicleta y dinero, luego de haberlo herido con cuchillos o machetes.

El arma de fuego fue recuperada como resultado de una operación de rastreo desplegada en la provincia Elías Piña.

Hechos como el referido no debieran de sucederle a un militar dominicano enterado, como deben de estarlo, de la actividad de las bandas armadas en territorio haitiano y de la importancia de un arma de cualquier tipo para estos elementos anarquistas, particularmente una de tipo de las que portaba.

En cualquier comunidad fronteriza las relaciones personales de los militares tienen que estar matizadas por la prevención. Y si el trato es con extranjeros, los cuidados deben ser extremados.

Estas prevenciones deben empezar por las instancias superiores, las cuales deben evitar la movilización de personal militar sin compañía en misiones o guarda de puestos, como parece ser el caso que nos ocupa.
Con pequeños hechos como este puede afincarse la idea de vulnerabilidad del soldado dominicano.
Esto no debe suceder.



El Día

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