El general Méndez

editorial

Juan Manuel Méndez, general retirado, conocido de todos a partir de su función al frente del Comité de Operaciones de Emergencias, es desde ayer el director del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre.

El COE planifica, dirige y coordina las acciones del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta ante Desastres. El Intrant se encarga de cumplir y hacer cumplir la Ley 63-17, la cual regula la movilidad, el transporte terrestre, el tránsito y la seguridad vial.

Ante desastres, naturales o no, todos los recursos están disponibles para el COE. Frente al desastre del tránsito de vehículos y uso de las vías públicas, el ente regulador al que ha llegado el general Méndez tiene que bastarse con lo que tiene y vérselas con una desgraciada asociación entre política, transportistas, intereses y la generalizada falta de urbanidad en la población.

La vía por la que el Gobierno espera la regulación y el ordenamiento del tránsito es el Intrant, que por ser el regulador debe hacer lo necesario para que la propiedad de los vehículos de motor, su uso y el de las vías públicas tengan lugar según la ley.

El general Méndez va a necesitar la cooperación de todos para superar el “desastre artificial” en medio del que vivimos.
Para conseguir que la gente acate una regla general hay que tener un mecanismo de vigilancia y una mano recia contra los violadores de las normas. Esa mano, este caso, es la Digesett; pero ese cuerpo de orden debe de tener menos de dos mil agentes activos y millones de infractores en todo el país.

Si hemos de vivir un milagro en el tránsito de vehículos y personas, en el uso de las vías y en el acatamiento de la ley, todos tendremos que ponernos de acuerdo para cambiar de actitud y la mentalidad al respecto.

El director de Intrant, quien sea, no puede cambiar el desastre del tránsito porque todos nos oponemos; acompañémoslo en esta aventura y es posible que todo empiece a cambiar.

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.