El ganador de la consulta del PLD será su candidato presidencial

  • Métodos de elección en precampaña condena a los que no se ajustan a directrices máxima autoridad del partido

Abel Martínez y Francisco Javier. Fuente externa.
Abel Martínez y Francisco Javier. Fuente externa.

Santo Domingo.- Es poco probable, por no decir que imposible, que Abel Martínez o cualquier otro aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) logre arrebatar la candidatura presidencial de la organización a cualquiera que resulte ganador del proceso de consulta a realizarse el 16 de octubre.

El proceso está previsto para el próximo 16 de octubre y tiene como propósito identificar al aspirante que recibirá el respaldo institucional de la organización, antes de que comiencen los plazos legales para la escogencia de candidaturas.

No es la primera vez que el partido morado recurre a este mecanismo. En octubre de 2022 celebró una consulta similar, dos años antes de las elecciones generales, de la cual salió favorecido Abel Martínez, quien posteriormente fue inscrito como candidato presidencial para los comicios de 2024.

La estrategia responde a una supuesta necesidad política que consiste en evitar que el PLD llegue al período de precampaña sin una figura presidencial alrededor de la cual concentrar sus esfuerzos organizativos y electorales.

Desde la organización se argumenta que sus principales competidores, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la Fuerza del Pueblo (FP), mantienen una actividad política vinculada a sus proyectos presidenciales, mientras que el PLD continúa inmerso en una competencia interna.

Sin embargo, el mecanismo escogido plantea una contradicción que podría tener consecuencias importantes para quienes no resulten favorecidos.

Aunque la consulta no otorgará jurídicamente la candidatura presidencial, su ganador podría recibir una ventaja política difícil de revertir cuando llegue el momento de la elección oficial.

Candidatura antes de tiempo en el PLD

La Ley 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos establece que el período de precampaña comienza el primer domingo de julio del año anterior a las elecciones generales.

Esto significa que, para las elecciones de 2028, el período ordinario de precampaña comenzaría en julio de 2027.

La legislación también contempla distintas modalidades para seleccionar candidatos: primarias, convenciones de delegados, de militantes, de dirigentes y encuestas, conforme a lo establecido en su artículo 45.

Para conciliar su estrategia con las disposiciones legales, el PLD plantea que la consulta de octubre constituirá un ejercicio de preselección y que, posteriormente, realizará el procedimiento formal correspondiente dentro de los plazos establecidos.

En principio, esto dejaría abierta la posibilidad de que otros dirigentes presenten sus aspiraciones cuando llegue el momento legal.

Pero una cosa es conservar el derecho a competir y otra disponer de las condiciones políticas para hacerlo.

A la fecha, ningún partido del sistema ha hecho una convención de delegados o de dirigentes cuyos resultados sean contrarios a lo dispuesto por las autoridades del partido.

Son procesos poco diáfanos y hasta de rutina en los cuales se evita la confrontación directa y en los que se apaga con rapidez cualquier foco de oposición.

Así que pensar en un resultado distinto a la consulta el día en que se escoja formalmente el candidato es algo fantasioso.

Consulta del PLD en problemas

Ya de por si la consulta que se supone es para cohesionar el partido está generando discrepancias.

La Junta Central Electoral no apoyará y Francisco Javier García acusa a la comisión que la organiza de alterar el padrón.

Francisco Javier García, aspirante presidencial del PLD
Francisco Javier García, aspirante presidencial del PLD

Mientras que esta última, rechazó que se trate de una exclusión definitiva y explicó que los 523,781 registros corresponden a personas identificadas con afiliación simultánea en más de una organización política, cuya situación debe ser validada.

Es decir, la consulta concebida para producir una candidatura de consenso se desarrolla en medio de cuestionamientos sobre las condiciones de participación.

Si quienes resulten derrotados consideran que el procedimiento estuvo afectado por irregularidades, el partido podría enfrentar dificultades para lograr la integración que originalmente andan buscando.

Y, en ese escenario, la preselección terminaría trasladando los conflictos actuales hacia la etapa de elección formal de la candidatura.

El problema de Abel Martínez

La situación de Abel Martínez introduce otro elemento al análisis.

El excandidato presidencial ha expresado su decisión de no participar en la consulta y de mantener sus aspiraciones para competir cuando corresponda escoger oficialmente al candidato del PLD.

Su éxito, como ya dijimos anteriormente, dependerá en buena medida, del método que finalmente adopte la organización.

Miembro del PLD Abel Martínez. Archivo.
Miembro del PLD Abel Martínez. Archivo.

Si el PLD optara por unas primarias con participación amplia de sus militantes, el resultado estaría sujeto a una nueva votación en la que podrían expresarse las distintas corrientes internas.

Pero si escoge una convención de delegados o de dirigentes, la competencia se desarrollaría dentro de un universo electoral más reducido, en el cual las estructuras organizativas y los acuerdos entre las principales corrientes partidarias pueden adquirir un peso determinante.

El mismo problema alcanzaría a cualquiera de los aspirantes que, tras perder en octubre, decidiera intentar nuevamente la nominación en 2027.

Válido es hacer referencia al PLD

Se trata de un partido opositor ampliamente golpeado por lo menos a nivel de imagen y que busca enmendar su camino.

Si mantienen en la opinión pública sus diferencias internas y discrepancias con la JCE, bien podría alejarse de su objetivo.

Sobre el autor

Anyelo Mercedes

Es periodista y locutor. Cubre Congreso, Partidos Políticos y JCE.