El crimen en la red
Mientras la mayoría de la población del mundo se divierte y posiblemente disipa la presión de la vida diaria mirando o escuchando “contenidos” puestos en línea por autores nominados o anónimos, una parte pequeña, pero muy activa, lo pone todo patas arriba y saca beneficios de ello.
Entre los trastocadores destacan “ciberdelincuentes” que, aprovechados de la ingenuidad, el gusto por el escándalo o lo extraordinario, penetran en la intimidad de personas y familias. A esto el director del Indotel, Guido Gómez Mazara, lo ha denominado “la gran industria” de la extorsión.
El director del Departamento de Investigaciones y Crímenes de Alta Tecnología de la Policía Nacional —que acompañó al director de Indotel en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio— considera este campo altamente complejo, en vista de que la mejor vía para mantenerse a salvo es la prevención.
Prevenir, empero, pasa por lo personal. Y mientras lo que se hace o se deja de hacer se encuentra en este campo es poco, o muy poco, lo que puede nadie, incluidas autoridades como el general Edgar Arnaud, para mantener a salvo a una víctima eventual.
Una de las redes sociales más utilizadas por el dominicano, Facebook, tiene de todo sobre la vida y el entorno de miles de personas. Contra esto es poco lo que se puede hacer, porque es su libertad.
La que vive el mundo en este plano es, sin dudas, una revolución abarcadora de la que nada escapa, ni siquiera el crimen.
Modalidades tecnológicas agresivas y difíciles de rastrear son un componente de consideración. Difíciles porque no siempre los delincuentes cibernéticos se encuentran en los límites de las fronteras nacionales.
Y en cuanto a seguirles los pasos, esto puede ser en ocasiones un desafío para los investigadores, que deben contar con la cooperación internacional de gobiernos, o de grandes empresas del ramo de las tecnologías de estos tiempos, con las que no siempre es posible tratar.
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