El consumo eléctrico y el verano

editorial

El consumo de energía eléctrica ha producido dos picos en menos de 30 días. El primero ocurrió poco antes de la entrada del verano calendario y el segundo la semana pasada en horas de la noche.

De acuerdo con información del Ministerio de Energía y Minas, el pico del consumo energético de la semana pasada subió hasta 4,166.52 megavatios, poco antes de las 11:00 p. m. del jueves.

Un jueves también, pero el 18 de junio pasado, había sido el día de mayor consumo eléctrico registrado en el país. Según el referido ministerio, había alcanzado los 4,077.34 megavatios, que además de fijar un récord, era la primera ocasión en que el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado registraba un consumo de 4,000 MW o más.

Si el conocimiento de estos hechos tiene alguna utilidad, ha de ser, en primer lugar, para el Gobierno, que ha podido contarla en ambos casos sin fallos conocidos del sistema; en segundo término, para la población, que está viviendo condiciones ambientales rigurosas de año en año y cada vez da por sentada la respuesta.

Los récords de consumo deben ser respondidos con récords de pago, para que puedan ser reclamadas, sin sonrojos, las debidas inversiones en generadores capaces de satisfacer una demanda creciente como la que está teniendo lugar en estos días de verano.

El servicio energético, por cierto, es deficiente en algunos sectores en los que ha habido protestas por apagones en estos días.

Posiblemente a unos niveles más robustos de generación la población responda con más altos rangos de consumo, particularmente en los días por venir, en los que se esperan los rigores de agosto y septiembre.

Estos dos picos en el consumo energético, uno en junio y el otro en julio, pueden ser apenas el primero y segundo escalón de la tortuosa escalera del verano.

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