El Alcázar es el asiento del primer virreynato de América - El Día Vida & Estilo

El Alcázar es el asiento del primer virreynato de América

El Alcázar es el asiento del primer virreynato de América

Además del portentoso descubrimiento de un continente, el Almirante de la Mar Oceana, don Cristóbal Colón, obtuvo para su hijo Diego la mano de doña María de Toledo, sobrina del rey Fernando y dama de la reina Isabel.

A don Diego le fue concedido el título de virrey y el gobierno de los nuevos territorios. A su llegada, la pareja habitó en la Fortaleza de Santo Domingo para luego aposentarse en la casa del Cordón, propiedad de Francisco de Garay, leal servidor de su padre.

Vista de uno de los espacios del interior del Alcázar de Colón.

En tanto, finalizaba la construcción de su morada, conocida hoy como Alcázar de Colon.

Fue construido dentro del espíritu renacentista, a la manera de los palacios italianos. Diego acompañó al rey Fernando y a Gonzalo Fernández de Córdoba “el Gran Capitán” en la conquista de Nápoles, allí obtuvo los dibujos para la mansión que proyectaba construir en las nuevas tierras.

El Alcázar se define por las amplias galerías sobre sus fachadas este y oeste, siendo las superiores, verdaderas loggias renacentistas. Se nota la simetría característica de la composición clásica y el uso de la arquería de medio punto en la primera planta y arcos rebajados en la segunda.

Piedra de cantería

Fue realizado en piedra de cantería local, con el uso del ladrillo en algunos puntos del interior. El entrepiso y los techos se ejecutaron con el sistema de vigas de soporte. La cubierta tiene el desnivel suficiente para desaguar en pendiente, debido a las frecuentes lluvias tropicales.

Fachada este del palacio que mira a la ria del Ozama.

Con una conciencia clara, se puede visualizar lo que fue originalmente este palacio en su planta original. Se escogió un solar en un altozano a la orilla del río para fines defensivos y control visual de la ría del Ozama.

Alarifes extremeños y andaluces iniciaron las obras de las que formaron parte como obreros, moros africanos traídos de Andalucía y aborígenes de nuestra tierra.

Hoy en día podemos apreciar en el ángulo noroeste de la edificación, una hilera de bloques de piedra alternadas que sobresalen y que indican las construcciones desaparecidas en el curso del tiempo.

El detalle fue señalizado claramente cuando se realizó la restauración del edificio. Una de esas construcciones desaparecidas pudo haber sido, la capilla exenta del palacio virreinal.

El edificio, tal como lo vemos hoy, adolece de las edificaciones aledañas en las que funcionaban las diferentes dependencias, tales como cocinas, caballerizas, habitaciones de la guardia, de los sirvientes, letrinas, gallinero, herrería, granero, huerto y demás servicios, incluyendo un pozo y aljibe.

Todo alrededor de un gran patio central, a donde llegaban los que penetraban por las grandes puertas que cerraban el muro perimetral almenado, custodiadas por guardias armados. En el patio posterior al este, aparecen trazas de antiguas edificaciones militares, siendo el resto un foso que defendía el palacio en su cara al río.

Estructura principal

El cuerpo principal del palacio consta de salones para la vida cortesana, además de los dormitorios de la familia.

La cocina que se aprecia fue instalada por los encargados de la restauración del palacio en 1957. Nunca estuvo dentro de la edificación.

La tipología arquitectónica del Alcázar virreinal, fue realizada por vez primera en territorio americano, antes de que fuese introducida en territorio español.

Muchos de los huecos de las puertas y ventanas aun conservan el estilo gótico mudéjar español. Posee además las características borlas del estilo isabelino.

La principesca mansión posee tres escaleras, una de las cuales es en forma de caracol, tipología muy usada en las fortificaciones medievales, con una decoración mudéjar, única en el continente americano.

La escalera principal de acceso directo desde la loggia exterior, muy probablemente poseía una rampa, con el objeto de ascender a caballo, como se acostumbraba en aquellos tiempos.

La capilla, tampoco existía en ese sitio, es una adecuación llevada a cabo por los restauradores, no obstante, la mansión, pudo tener un oratorio, localizado en la planta superior, dentro del dormitorio principal.

Los pisos de la edificación fuero originalmente, tablones de madera preciosa. En la restauración se utilizó mármol dominicano y losetas de barro.

Nota curiosa

—Imitada
Su belleza llamó tanto la atención de los contemporáneos que fue imitado por Hernán Cortes para construir su vivienda de Cuernavaca, México.

La restauración
Edificaciones. Hacia 1955, cuando se celebró la Feria de la Paz, al dictador Trujillo se le habló de la importancia de restaurar las edificaciones del periodo colonial para incentivar el turismo que se iniciaba después de la Segunda Guerra Mundial.

La España del generalísimo Franco aportó la dirección del experto restaurador arquitecto Javier Barroso para los trabajos del Alcázar y de la iglesia de los Jesuitas, hoy Panteón Nacional, dentro del acuerdo entre ambos gobiernos; además de piezas de mobiliario y adorno, originales de la época en que se construyó el Alcázar.

Esta fue una contribución única, dado el momento histórico, al estar España en situación económica precaria debido a la guerra civil que había sufrido.

*Por MARÍA CRISTINA DE CARÍAS, CÉSAR IVÁN FERIS IGLESIAS Y CÉSAR LANGA FERREIRA



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